Dos jóvenes fueron ordenados como diáconos

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 La Iglesia Diocesana de Mar del Plata cuenta con dos nuevos diáconos. Los jóvenes Raúl Escudé y Mario Fernández; fueron ordenados de manos del Obispo de Mar del Plata, Monseñor Antonio Marino en la Iglesia Catedral. El templo estaba colmado de fieles que quisieron acompañar este acontecimiento tan importante para la diócesis local y la celebración se vivió con mucha alegría.

Durante la homilía, Monseñor Marino les dijo, “ustedes serán para siempre servidores del pueblo de Dios. Y esto es lo que significa la palabra griega diákonos: servidor”. Y luego citó las palabras de Jesús a sus apóstoles “el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga el servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.  Sabemos que esta enseñanza de Jesús se repite en distintos pasajes de los Evangelios y quedó rubricada con su ejemplo. El servicio es un honor y no una humillación”.

Más adelante el Obispo, habló de uno de los ritos significativos de la celebración, la entrega del libro de los evangelios y citó las palabras del rito “recibe el Evangelio de Cristo del cual eres mensajero. Cree lo que lees, enseña lo que crees, y practica lo que enseñas. Se les confía, por tanto, la transmisión del mensaje de Cristo, el ministerio de la predicación. En una época de ´eclipse de la verdad´y de ´analfabetismo religioso´, según palabras de nuestro Papa Benedicto XVI, les ruego que asuman con toda diligencia este servicio a la Palabra de Dios” y añadió “se trata de un oficio necesario, más que nunca, en un mundo deslumbrado por los adelantos técnicos y que, sin embargo, languidece por falta de sentido; que avanza en la adquisición de los medios y pierde de vista los fines y los valores. Vivimos en un mundo con aire contaminado”.

Finalmente Monseñor Marino habló a los dos jóvenes, “en este servicio a la Palabra divina, deberán ir siempre juntos la doctrina y el testimonio, la solidez del contenido y la sencillez de la forma, la humildad del predicador y el coraje de ser católico”. “Queridos Raúl y Mario, la Iglesia diocesana se alegra con esta ordenación. En medio de las fatigas cotidianas por la causa del Evangelio, es éste un momento de legítima esperanza. En lo personal, me permito señalar la alegría de un acompañamiento que se remonta a sus primeros pasos en el Seminario San José de La Plata y que ha perdurado hasta alcanzar hoy una primera plenitud”.

Luego de la homilía, se realizó el rito de ordenación: la imposición de manos del Obispo, luego los jóvenes se postraron en el piso, y se arrodillaron para que a través de la plegaria de ordenación, la gracia los marcara con el sello indeleble para constituirlos diáconos.

Predicar la alegría de estar con el Señor

Respecto a la preparación para este día, los jóvenes – ambos de 28 años- expresaron, “aunque hace 8 años que nos venimos preparando, en este tiempo hacemos hincapié en lo espiritual, con una mayor dedicación en la oración, en el encuentro con Jesús, en el que nos vamos a configurar. Así las cosas empiezan a tener un solo objetivo. Y también preparamos lo propio de la celebración, hay muchos detalles para ver, y dedicamos tiempo al rito de la ordenación” expresó Mario Fernández. Sobre la preparación, coincidió Raúl Escudé “nos preparamos en primer lugar, desde la oración, cerca de él y pidiéndole que nos ayude a estar a la altura de la circunstancia, es decir, ser dignos de esta vocación a la cual nos ha llamado; este regalo tan grande que ha hecho de elegirnos para, de un modo especial, configurarnos con él. Desde lo más práctico seguimos con el horario de siempre, volveremos al seminario, a terminar de estudiar y a prepararnos para la ordenación sacerdotal; pero todo lo que uno estudia, se convierte en oración.

Sirvamos al Señor con alegría, es el lema que elegimos. Este viene de la mano de lo que es un diácono, que es aquel que está para el servicio de los pobres, las viudas –como dice el Evangelio-  y en el ministerio de la Palabra. Plenamente realiza un servicio a Dios en la liturgia y el servicio a los pobres, a los demás” detalló Fernández. Por otra parte Escudé, hablando sobre el lema que eligieron, remarcó la importancia de la alegría en lo cotidiano, “siempre quisimos vivir las cosas con alegría”. “El hombre está muy encerrado en su mundo, y se ha olvidado de Dios; el poco contacto con el otro, con la naturaleza, hace que las personas se vaya perdiendo y amargando porque se encierran en sus problemas. Soy consciente de que el cristiano, no tiene que salir a hacer grandes cosas, sino predicar la alegría de estar con el Señor, la fe que te hace ver las cosas de otra manera. Es una alegría que brota del corazón, que más allá de lo que uno vive, de los problemas sigue adelante poniendo el objetivo en Jesús” señaló Raúl y luego Mario concluyó “ahí viene la transformación del mundo, en lo cotidiano, porque lo grande es la manifestación de lo pequeño”.

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