Mensaje del Obispo a los catequistas en su día

MENSAJE MONS DR. ANTONIO MARINO

A LOS CATEQUISTAS EN SU DIA

Queridos catequistas:

En la proximidad del 21 de agosto, día del catequista, les escribo un breve mensaje de reconocimiento y estímulo, a la vez, por la tarea trascendente que realizan.

El 25 de febrero de este año, hemos vivido una jornada memorable durante el “Encuentro de referentes parroquiales de catequesis”. En la conferencia que pronuncié en el Ce.Di.E.R., decía ante una numerosa concurrencia: “La catequesis en una diócesis tiene que ver con la naturaleza misma de la Iglesia y su misión. La calidad de la catequesis es también un índice que sirve para medir la madurez de una Iglesia particular”.

Lo expuesto en aquella oportunidad culminó luego en un decreto que ahora deseo recordarles:

1. La edad mínima para comenzar la catequesis de la iniciación cristiana de niños será a los siete años.

2. La duración de la catequesis de iniciación será de tres años

3. Hacia el término del 2º año de catequesis se administrará la Confirmación y al término del 3er. año los niños recibirán su primera Comunión.

4. La Presente Normativa gozará de una “vacatio legis” que concluirá el 25 de Febrero de 2013.

El Secretariado de Catequesis viene trabajando desde entonces en un proyecto de implementación de las líneas que en aquella oportunidad señalamos. Pronto será presentado al clero y también a los responsables de la iniciación cristiana de niños.

Por el contexto cultural descristianizado, creo que es más que nunca oportuno y necesario, bajar la edad del comienzo de la catequesis de niños. La opción de San Pío X es válida también hoy en un nuevo contexto, que refuerza dicha opción.

Pocas tareas son tan decisivas como la catequesis. La Iglesia les confía una misión que debe suscitar en ustedes entusiasmo y compromiso. Un catequista debe ser un testigo de la fe de la Iglesia y no un simple trasmisor de conocimientos, cuya vida privada pasara por otros carriles. Debe contar con sólida preparación doctrinal y al mismo tiempo debe irradiar la convicción de lo que afirma.

Debemos superar falsas antinomias del pasado reciente, entre catequesis nocional o vivencial; recurso abundante a la memoria o iniciación en actitudes; catequesis de estilo bíblico y narrativo o cuerpo de doctrina. La Iglesia en sus documentos nos brinda abundante material para una visión integradora.

Un catequista sólo cumple el sentido de su misión, si adhiere de todo corazón a las doctrinas del Magisterio de la Iglesia, en el marco de las orientaciones del Obispo del lugar. Lo mismo que Jesús decía del Padre: “Mi doctrina no es mía sino de aquel que me envió” (Jn 7,16), debe decirlo el catequista respecto de su propia enseñanza y de la doctrina de la Iglesia, manteniendo con claridad la convicción de que no es posible hacer distinción u oposición alguna entre las enseñanzas de Cristo y las de la Iglesia.

Mientras nos vamos acercando al inicio del “año de la fe”, quiero expresarles mi esperanza de que los cambios propuestos en la catequesis, aceptados y asimilados por ustedes, sean una de las formas más eficaces para contribuir a la conservación e incremento de la fe, tanto en su dimensión de acto de adhesión a Dios, cuanto en su dimensión de contenidos doctrinales.

Nuevamente deseo agradecerles por la tarea que ustedes realizan y que muchas veces queda oculta, aunque no para Dios.

Con mis congratulaciones y mi cordial bendición.

+ Antonio Marino

Obispo de Mar del Plata