Misiones rurales de verano en Balcarce

Durante enero, se realizaron en nuestra diócesis, propiamente en Balcarce, diversas misiones rurales. De las mismas participaron muchas personas de la comunidad, y también jóvenes venidos de Capital Federal, en el marco de las misiones de verano que llevan adelante universitarios porteños. También como es tradición, diversos seminaristas diocesanos, acompañan y participan activamente de estas iniciativas.

Los centros de misión fueron: Escuela 34, escuela 22 de Estación Bosch, escuela 5 Paraje La Brava, escuela 28 Paraje Los Cardos, escuela 32 Paraje La Esperanza, escuela 21 Paraje San Alberto

Aquí te dejamos el testimonio de Marina, 44 años, perteneciente a la Parroquia San José de Balcarce y que participó con gran alegría en la misión de la escuela 22 en el Paraje Bosch, del jueves 10 al domingo 13 de enero:

“Intento poner en palabras cosas que se sienten, que se experimentan y son casi imposibles de transmitir en palabras . Durante el 2012 se presentó la posibilidad de misionar, se armaron los grupos . Nos organizamos, y partimos…
Misionar es llevar el mensaje de Dios persona a persona. Misionar es detenerse para entrar en un ritmo diferente, con otro aroma al de todo el año. El Espíritu Santo nos acompañó en cada instante, no nos dábamos cuenta pero estaba ahí entre nosotros, con nosotros. Desde el jueves que con toda la ilusión y toda la esperanza fuimos armando los bolsos, doblando colchones, y cargando los mates, testigos fieles de las charlas, las comidas, las sobre mesas. Mate que estuvo en la escuela y que, compartimos en las casas cuando la Virgen nos fue abriendo corazones, tranqueras, y puertas. La Virgen nos mostró también cielos estrellados, nubes, y nos permitió compartir momentos muy sentidos e inolvidables en Bosch. Dios se hizo presente en cada instante, en cada pedacito de cielo, cuando había agua, cuando no teníamos, y fue Dios quien nos regaló atardeceres entre los cerros. El Espíritu Santo estuvo entre nosotros en cada auto cargado, en cada vivencia que desde ahora será una huella en nuestros corazones. Fue una gran bendición poder compartir estos días en comunidad.
Misionar en la zona rural es una experiencia muy linda de vivir, difícil de contar, ¡recomendable para agendar!”