PESEBRE VIVIENTE EN VILLA GESELL

Más de mil personas se dieron cita en el Anfiteatro del Pinar, para presenciar la octava edición del PESEBRE VIVIENTE.

Los actores son los chicos de catequesis, del colegio y de la Parroquia en general. Hay familias enteras vestidas de pastores.

Como suele pasar para estos eventos, la última semana se vive los nervios de la previa… los ensayos, los trajes, los ajustes de los cambios, y todas esas cosas.

Pero eso se termina en el mismo instante en que se apaga la luz y comienza la “magia”.

Este año, en forma especial, emocionaron los angelitos. El cambio en la canción y la forma que entraron bailando arrancaron lágrimas por todos lados.

Los pastores y “pastorcitos” con sus bailes y ofrendas al Niño Dios, se llevaron gran parte de los aplausos.

Los músicos, que no son profesionales sino personas de la parroquia, también se lucieron. El Padre Eduardo se sumo para acompañar cantando en alguno de los temas.

Hasta el Grupo Scout Adesmia Incana dijo presente. Llegaron temprano, ayudaron a limpiar el lugar y luego realizaron un servicio con linternas en el Pinar, permitiendo que la gente no tropezara ni errara el camino. Se perdieron todo el espectáculo, pero lograron hacerse “luz” para los demás…

La Parroquia agradece al Municipio, a los auspiciantes y a la sociedad de los Encuentros Corales.

Se destaca y agradece en particular el trabajo de una catequista de la parroquia: Agustina Martinez quien coordina el Pesebre Viviente con la colaboración de toda su amplia familia.