Mensaje de Cuaresma de monseñor Antonio Marino

“Salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo”

(Papa Francisco, Evangelii gaudium, 49)

Mensaje de Cuaresma de Mons. Antonio Marino

Mar del Plata, 27 de febrero de 2014

Queridos hermanos:

En la proximidad de la Cuaresma, me dirijo a todos ustedes a quienes considero mis hijos, hermanos y amigos, a fin de ayudarlos a vivir este tiempo poniendo en práctica el mandato de la caridad transmitido por nuestro Señor.

Desde siempre la cuaresma se caracterizó como un tiempo de purificación del corazón mediante una intensidad mayor en las prácticas penitenciales. La oración, el ayuno y la limosna, son palabras que nos invitan a un programa de examen de nuestra relación con Dios, con nosotros mismos y con nuestro prójimo. Este programa debe ser actuado en forma personal y también comunitaria.

Puesto que todos los bautizados formamos “un solo Cuerpo”, es bueno que expresemos nuestra vida nueva en Cristo, no sólo de manera individual sino también como Iglesia diocesana. Por eso, a través de este breve mensaje, deseo proponerles un gesto común en toda la diócesis, a modo de testimonio ante la sociedad, que sirva de anuncio evangelizador que proclama las exigencias morales de nuestra fe en Cristo.

En efecto, la fe no se proclama sólo con palabras sino con obras. Éstas son invitación a descubrir la belleza de la fe. El amor da testimonio de nuestra fe y da a conocer nuestra identidad cristiana. Por eso Jesús nos dice: “En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros” (Jn 13,35).

El amor manifestado en las obras nos lleva a salir de nosotros mismos y del encierro de nuestro egoísmo para ir al encuentro de nuestros hermanos. Es lo que nos enseña la Carta del apóstol Santiago: “¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo? ¿De qué sirve si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana desnudos o sin el alimento necesario, les dice: «Vayan en paz, caliéntense y coman», y no les da lo que necesitan para su cuerpo?” (Sant 2,14-16).

En su Mensaje para la Cuaresma de este año nos dice el papa Francisco: “La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos viven en una condición que no es digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad como la comida, el agua, las condiciones higiénicas, el trabajo, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento cultural. Frente a esta miseria la Iglesia ofrece su servicio, su diakonía, para responder a las necesidades y curar estas heridas que desfiguran el rostro de la humanidad”.

Vivimos en una sociedad de contrastes. Quien recorre nuestra diócesis, y en particular la ciudad de Mar del Plata, puede quedar fascinado por la belleza de sus paisajes, los tesoros de su arte y de su historia, los altos niveles de confort. Pero al mismo tiempo, queda impresionado por sus periferias de indigentes, y las inhumanas condiciones de pobreza en los márgenes olvidados de esos mismos lugares. Tenemos altos niveles de desempleo y zonas sin agua potable. Las palabras del papa Francisco parecen escritas para nuestra situación.

Por eso, exhorto a todos a adherir a la campaña de recolección de alimentos propuesta por Caritas Diocesana, en la forma descrita en el comunicado dirigido a los párrocos y a los equipos parroquiales de Caritas. De este modo, la celebración de la Cena del Señor el próximo Jueves Santo, podrá tener un significado más pleno, al expresar mejor lo que decimos en uno de los Prefacios del tiempo de Cuaresma: “Porque concedes generosamente a tus fieles disponerse con gozo a la celebración de la Pascua con un corazón purificado, para que, dedicados con mayor entrega a la oración y a las obras de caridad, y participando en los misterios que nos dieron nueva Vida, lleguemos a ser plenamente hijos tuyos”.

X Antonio Marino

Obispo de Mar del Plata