Mensaje de monseñor Antonio Marino con motivo de la Fiesta de San Cayetano

Mar del Plata, 6 de agosto de 2014.

Querido Padre Juan Pablo Cayrol,

queridos hermanos en el Señor:

Ante la imposibilidad de asistir este año a esa gran manifestación popular de fe con ocasión de la fiesta de San Cayetano, les envío este breve mensaje para hacerme espiritualmente presente junto a ustedes. Me representará el P. Gabriel Mestre, mi vicario general, quien presidirá la Eucaristía.

El corazón de un pastor se alegra siempre en contacto con el Pueblo de Dios que le han confiado, principalmente en estas ocasiones, en las cuales la fe se manifiesta de manera pública y comunitaria.

San Cayetano es modelo de la confianza en la Providencia de Dios, que cuida con amor de sus hijos que acuden a Él, y por eso mismo es invocado como patrono del pan y del trabajo.

“Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura” (Mt 6, 33). Éste era su lema. San Cayetano entendía y conocía muy bien cuáles eran las necesidades más urgentes de los hombres. Era sensible ante ellas. Pero con el ejemplo de su vida, nos enseñó que hay una realidad preciosa que está por encima de todo.

Como Obispo me uno a ustedes en la oración por sus numerosas necesidades. Sé que en nuestra región hay mucha demanda de trabajo y que en la mesa de muchos escasea el pan. Sé que hay hogares y niños en situación de riesgo. Sé también que el trabajo dignifica y que ustedes no vienen a pedir regalos sino poder trabajar para llevar una vida digna. Por eso aplaudo a esta hermosa multitud que viene no sólo a rogar por las cosas materiales necesarias, sino también a agradecer y a implorar el tesoro mayor de una fe inquebrantable que da fuerzas para seguir luchando. El santuario de San Cayetano ayuda además a crear una cultura de la solidaridad y del encuentro. También en la oración nos abrimos a las necesidades de los demás.

La falta crónica de puestos de trabajo dignamente remunerado y las peculiares y dramáticas condiciones por las que ha pasado y sigue pasando nuestro país, han hecho que muchos hermanos y hermanas nuestros, que buscan ganar honestamente su sustento para sí mismos y para sus familias, acudan a su fe religiosa para encontrar sostén y fortaleza. ¡Con la confianza puesta en Dios y la voluntad firme de hacer lo que está de nuestra parte, saldremos adelante una vez más!

Que a todos nos ayude la intercesión poderosa de San Cayetano ante la Santísima Virgen, que él tanto amó, y ante el Señor Jesucristo, cuyos pasos nos enseñó a seguir con fidelidad.

Con todo mi afecto de padre y pastor los bendigo cordialmente.

X Antonio Marino

Obispo de Mar del Plata

Mensaje San Cayetano 2014 (2).doc