“Traigo el mensaje del amor de Dios, y la convicción de que si creemos en Él, nos hace libres”

El obispo confirmó y dio la comunión a jóvenes internos de Batán.

Esta mañana, el obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino presidió la misa en la que confirmó a jóvenes internos de la Unidad Penitenciaria 44 de Batán. Lo hizo en el nuevo oratorio que desde hace unos meses se dispuso y acondicionó dentro de la unidad. Concelebró el presbítero Daniel Climente, capellán del lugar y estuvieron presentes la hermana Helena Kuc, delegada de la pastoral penitenciaria, varios laicos voluntarios del servicio y el subdirector de la Unidad Penitenciaria 44, Amilcar Martínez.

Inmediatamente después del inicio de la celebración se realizó el rito de aspersión con agua bendita, en el que el obispo roció las paredes del lugar para bendecirlas. Aunque aún se está a la espera de conseguir algunos otros elementos litúrgicos necesarios para hacer una bendición más solemne del oratorio, la visita de monseñor Marino fue una excelente ocasión para reunir a los internos, alentar la tarea de la pastoral penitenciaria y fundamentalmente impartir los sacramentos de la confirmación y a uno de ellos también la comunión.

Durante su homilía el pastor de la Iglesia Católica de Mar del Plata, expresó, “esta capilla es un lugar que nos ayuda al encuentro con Dios y es un signo en medio del penal que nos habla de Cristo y del amor que Él nos tiene. Tenemos que tener en cuenta esto, la palabra de Dios nos habla no sólo de lugares, casas, capillas, donde se nos ayuda al encuentro con Dios, sino que el cristiano cuando vive la fe, lo encuentra en su interior, en su corazón. Podemos entrar en conversación con Dios, en cercanía con Él, no sólo aquí porque Él está cerca, infinitamente cerca, nos conoce más de lo que nosotros nos conocemos, y nos ama más de lo que creemos”. Luego dijo a todos los presentes, “Dios es de una bondad infinita, y no odia nada de lo que Él ha creado y ama a todos sin excepción, y cuánto más necesidad tenemos de Él, más cerca estamos. Eso que se quede grabado, Dios me ama, Él es mi Padre, a través de Jesús, tenemos acceso a él en el Espíritu Santo. Dios nos considera siempre hijos suyos, aunque seamos infieles, él siempre será fiel”.

“Todos los que estamos en esta capilla, los que van a recibir el sacramento de la confirmación y también la primera comunión, aprovechamos a renovarnos en nuestra fe. Todos nosotros tenemos una debilidad y el Señor con su gracia, viene a socorrernos, para que no bajemos los brazos. Jesús nos hace libres, aún estando aquí dentro, nos hace libres espiritualmente y nos ofrece su amistad, su compañía. Dios nos ama, así como somos, con nuestra historia, con nuestro pasado, con nuestros errores, y con estos deseos que él pone en nosotros de ser cada vez mejores, y de apoyarme en su gracia, para superar lo que está mal”, señaló monseñor Marino.

Concluyó su homilía diciendo, “para mí como obispo es hermoso poder visitarlos, y traerles este mensaje del amor de Dios, y transmitirles la convicción de que si creemos, Dios nos hace libres, porque la libertad primera es la que está dentro, cuando uno decide romper con sus esclavitudes, con sus malas tendencias, sus malos hábitos y se deja transformar por la gracia de Cristo”.

Luego de la homilía comenzó el rito propio de la confirmación. Durante la distribución de la comunión primero comulgó el interno que lo hacía por primera vez y luego los demás. Al finalizar la misa, el obispo entregó al subdirector de la Unidad Penitenciaria, un cuadro con la bendición apóstolica del papa Francisco que se expuso en el lugar y fue traída de manos del padre Daniel Climente, que viajó a Roma en junio pasado. Uno de los internos le regaló al obispo varios rosarios del taller organizado por la pastoral y que tienen allí en el penal. “Siempre llevo los rosarios que realizan y también los doy a algunas personas, explicando el origen de los mismos. De modo que ustedes están en las cuentas de los rosarios de muchas personas”, manifestó Marino agradeciendo el presente.

Culminó la actividad cuando todos se acercaron a la imagen de la Virgen del Carmen que se encuentra en un patio del penal. Y luego se compartió un ágape para celebrar, allí monseñor Marino pudo bendecir los rosarios, conversar con los jóvenes y agradecer a los directivos y el personal el espacio brindado para el oratorio.

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