“La tarea por hacer es mucha y hay que salir al encuentro y cuidar el rebaño”

Monseñor Marino visitó las comunidades de la parroquia Medalla Milagrosa.

Con una intensa agenda de actividades y encuentros, el obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino realizó desde el lunes 24 hasta el domingo 30, la visita pastoral a la parroquia Medalla Milagrosa, que contempla los barrios Malvinas Argentinas, Libertad, Etchepare, Los Tilos, La Florida, Virgen de Luján y llega hasta Estación Camet. "He tenido la alegría de tomar contacto, visitar todas las comunidades y aquí el signo de la presencia, estas imágenes junto al altar que representan a todas las comunidades que componen esta gran familia de la parroquia La Medalla Milagrosa". Esta es la sexta visita pastoral del obispo a una parroquia, privilegiando las periferias de Mar del Plata, tomando contacto con las comunidades, los vecinos, sus problemáticas cotidianas, y con las instituciones civiles de cada barrio.

"He recorrido las distintas comunidades, escuchando, alentando, bendiciendo, impulsando a la misión. Una Iglesia que sale al encuentro de los hermanos que sabe escuchar y que sabe ofrecer la riqueza que tenemos, nuestra fe, nuestras actitudes de solidaridad, la actitud misericordiosa, con tantas situaciones difíciles, algunas de ellas son muy conmovedoras que he podido escuchar. No tiene que faltar nunca ese testimonio de cercanía, de compasión, de misericordia, y de querer hacer de nuestra parte, lo que es posible", expresó monseñor Marino haciendo referencia a todo lo vivido en los días de visita a la parroquia.

"Estoy muy contento por todo lo que he visto y oído. También he recorrido y visitado algunas instituciones de la sociedad civil con muy buena recepción. Hay que tomar contacto con todas las realidades y marcar la voluntad de presencia de la Iglesia, que no impone nada, pero sí propone y ofrece. Estoy muy contento, y reconozco públicamente el trabajo que realizan, los sacerdotes y todos los laicos, así como la historia anterior de evangelización de toda esta zona. Hay que seguir, la tarea por hacer es mucha y hay que salir al encuentro, cuidar el rebaño, para nosotros no es lo mismo que estén o que no estén, que permanezcan en la casa de origen o que pasen a otro lugar", resaltó Marino.

Finalmente, agregó destacando, "por eso nos empeñamos en la misión permanente, en la voluntad de evangelizar. He rezado con toda sinceridad y fervor por todos ustedes, por sus necesidades, personales, familiares y las de toda la comunidad. Hay dificultades para llevar adelante la tarea, pero siempre hay que hacerlo con esperanza, porque el mensaje cristiano siempre nos abre a la esperanza. Lo que toca decir a la Iglesia en sus ministros es: Dios está, es cercano, compasivo, misericordioso; y nos pide que seamos fuertes en medio de la adversidad, que tengamos una gran fe, que no abandonemos nunca la oración, que pongamos nuestra vida, en un acto de confianza, en las manos de la providencia divina, entonces veremos como la oscuridad, el dolor, la cruz, se transfigura se convierte en otra cosa".

al finalizar la eucaristía, el párroco de La Medalla Milagrosa, Ezequiel Kseim, citó una frase de San Ignacio de Antioquía, "allí donde está el obispo, está Jesucristo, donde esté el obispo esté la muchedumbre". "Y hoy somos muchos acá, de todas las comunidades. Donde está el obispo, está la Iglesia católica. Gracias por confirmarnos en la fe, y la pertenencia a esta Iglesia. Estos días nos han ayudado a renovar y potenciar el espíritu evangelizador con su presencia, su aliento y su palabra. Nos hemos acostumbrado a tener al obispo todos los días, a más de uno lo llama por el nombre, así que lo vamos a extrañar", manifestó el sacerdote.

Néstor, miembro del consejo de asuntos económicos de la parroquia, quien también se ocupa, junto a su esposa, del mantenimiento del parque de la parroquia, manifestó su alegría por encontrarse estos días con el obispo. "Fue muy agradable, los momentos que me tocaron compartir fueron muy fraternos. Me dejó una impresión muy linda de obispo, es una persona muy accesible, y ha tenido un hermosa gesto de recorrer todas las comunidades, las sociedades de fomento, y de involucrarse. Se sorprendió cuando le contábamos nuestros testimonios".

"La verdad es un honor la visita de monseñor Marino, es una alegría inmensa, saber que está Cristo presente en él, es muy fuerte su presencia", señaló Anabel, catequista de niños y de prebautismal junto a su esposo Adrián, quien manifestó "nos deja mucha esperanza, mucha alegría porque la visita de un pastor, implica muchas cosas. Él nos motivó, y nos dijo que teníamos que salir, que no teníamos que llamar tocando la campana, sino ir a tocar el timbre de cada casa, ir a misionar. Estamos muy emocionados por su visita".