El obispo de Mar del Plata expuso en el ciclo preparatorio para el año de la misericordia

En el marco de la preparación para el “Año de la Misericordia” que comenzará el próximo 8 de diciembre en toda la Iglesia Católica, se realizó la segunda charla preparatoria para este jubileo especial convocado por el papa Francisco. Ante más de un centenar de personas que se reunieron en el CEDIER, expuso el obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino y lo precedió el presbítero Luis Albóniga. A todos los presentes se les recordó que la apertura de la puerta de la misericordia, será el próximo 12 de diciembre cuando la Marcha de la Esperanza llegue hasta la Catedral y se realicen los ritos, como en Roma, con los que se inciará este año tan importante y especial.

Monseñor Antonio Marino, expuso sobre la Virgen María como madre de la misericordia y remarcó su asociación íntima y singular en el plan de salvación de Dios a los hombres “a través de esta asociación de María, el designio misericordioso del Padre, que se extiende a todos los hombres, se manifiesta en sus rasgos femeninos y maternos; y este rasgo se perpetúa, en ella y por ella, a lo largo de la historia de la Iglesia y de la humanidad”.

Citando a San Juan Pablo II en “Dives in Misericordia”, expresó “María es la que de manera singular y excepcional ha experimentado —como nadie— la misericordia” y agregó el obispo “No sólo la experimenta; también la proclama. Su libre consentimiento a la encarnación y su cántico maravillado de acción de gracias son su modo de corresponder al derroche de la misericordia divina, que envuelve su existencia desde el principio”.

“En las bodas de Caná se nos presenta como mujer solícita ante las necesidades concretas de los hombres. Con sensibilidad femenina, ella se muestra misericordiosa en la búsqueda de caminos de solución a los problemas del prójimo, orientando la atención hacia su Hijo quien tiene el poder de resolverlos, e intercede por los hombres ante él”.

Finalmente, monseñor Marino expresó que la Iglesia, a lo largo de la historia “modela sus pasos según el itinerario espiritual de la Virgen, mira hacia ella al disponerse a cruzar el umbral del tercer milenio, para entenderse a sí misma y descubrir en el rostro misericordioso de la Madre de Cristo su propio misterio y su propia vocación. Junto a María desea convertirse en instrumento del designio misericordioso del Padre, experimentando y proclamando su misericordia a los hombres, haciendo suya la opción preferencial por los pobres, no exclusiva ni excluyente”.

Por su parte el presbítero Luis Albóniga, expuso sobre la misericordia como virtud y expresó “el año de la misericordia no puede ser un año donde nos propongamos sólo obras extraordinarias. Es el tiempo oportuno para asumir un programa de vida, ayudando al hombre a descubrir la verdadera vocación”. “No nos olvidemos de nutrirnos de la misericordia que es Dios y es Èl el que no las participa”, destacó el sacerdote.