El obispo de Mar del Plata celebró a la Inmaculada Concepción en la Gruta de Lourdes

Esta mañana, el obispo de Mar del Plata, presidió la eucaristía en la Gruta de Lourdes del puerto marplatense, como lo hace usualmente los 8 de diciembre de cada año, con motivo de la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Un centenar de niños tomaron sus segundas comuniones, y recibieron con alegría a Jesús sacramentado.

“Muy queridos hermanos en el Señor, estamos celebrando la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, una fiesta hermosa, y al mismo tiempo este día, se realiza la segunda comunión solmene de muchos chicos y chicas de distintas parroquias y colegios”, inició diciendo el obispo en su homilía. Luego agregó, explicando el dogma de la Inmaculada Concepción, “cuando el Ángel saluda a la Virgen María anunciándole que iba a ser la madre del hijo de Dios, le dice, llena de gracia; ¿qué significa esta expresión? Significa que desde el primer momento que ella empezó a existir, cuando fue concebida en el seno de su madre, Dios la preservó de contraer la herencia del pecado original, heredado de Adán y Eva. Como iba a ser la madre del hijo de Dios, Dios Padre quiso que Jesús viniera a este mundo, en un lugar purísimo y muy santo, la Virgen María. Llamada a ser como un sagrario precioso, digno de la presencia del Hijo de Dios que se hacía hombre para salvarnos”.

Más adelante, remarcó “un buen cristiano sabe que Jesús lo invita a recibirlo con frecuencia, para eso hay que tratar de que nuestro corazón esté siempre purificado, y la Virgen nos enseña a ser una digna morada del Hijo de Dios. Jesús nació en una gran pobreza, en un pesebre que es un lugar para animales; Él eligió ese lugar de pobreza; seguramente San José hizo todo lo que estaba a su alcance para volver más decente a ese lugar, y poder así recibir a Jesús que nacía de la Virgen María. En la cercanía de la Navidad, para recibir a Jesús, aún siendo nosotros pobres espiritual o materialmente tenemos que preparar el lugar interior donde Dios quiere habitar, nuestro corazón si nosotros nos disponemos con fe a recibir a Jesús, Él viene a nacer en medio de nosotros”.

Finalmente, ante la multitud de fieles congregados en la Gruta de Lourdes, y el centenar de niños monseñor Marino manifestó “como padre de todos ustedes, quiero desearles un feliz día de la Virgen y todavía algo más grande, que tengan siempre la paz en el corazón, en el camino de la vida; que se mantengan como buenos cristianos y que no olviden nunca esta sabiduría que se aprende en el catecismo y que nos tiene que acompañar la vida entera, Jesús es el salvador del hombre, el nos muestra cuanto Dios nos ama, Jesús nos da la gracia del Espíritu Santo para perseverar. Que sea un día muy feliz y nos llevemos de esta misa, mucha paz y alegría y nos dispongamos a celebrar cristianamente santamente, la Navidad del Señor”.

Luego de la consagración, en el momento de la distribución de la comunión, cada niño se acercó con fe a recibir a Jesús en la eucaristía. Los niños pertenecían a los colegios Inmaculada concepción, Huinco-Monseñor Enrique Rau, al Sagrada Familia y también de la misma parroquia, al colegio San Alberto y al Nuestra Señora del Carmen, tanto del colegio como de la parroquia. También hicieron la primera comunión dos niños, una recién llegada de Barcelona.

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