Se realizó la convivencia de invierno del obispo junto a los seminaristas

El primer fin de semana de las vacaciones de invierno, como se realiza tradicionalmente los seminaristas de la diócesis de Mar del Plata, comparten durante cuatro días, junto al obispo y una comunidad parroquial. En esta oportunidad, la “convivencia de invierno” se realizó en la parroquia San Andrés de Miramar del jueves 14 al lunes 18 de julio. Durante la misma se organizan espacios de encuentros con los grupos de las parroquias, hubo visitas a las pastorales caritativas, en los colegios, misión en un barrio y encuentros con niños y jóvenes.

“La convivencia de invierno de los seminaristas, es un momento fuerte de comunión eclesial diocesana y de experiencia pastoral y misionera. El párroco, Fernando Mendoza y el vicario parroquial, Tomás de la Riva, se encargaron de organizar el hospedaje de nuestros diez seminaristas, contando con la entusiasta y esmerada colaboración de los feligreses. Hay un significado múltiple de estos encuentros: fortalecimiento del sentido de pertenencia diocesana, pedagogía pastoral y conciencia de la vocación misionera del futuro presbítero, contacto más estrecho con el obispo y con el presbiterio, fervor renovado en su camino vocacional”, expresó monseñor Antonio Marino sobre la convivencia.

El obispo diocesano, estuvo presente en todo el encuentro y también participó el presbítero Luis Albóniga, delegado para el seguimiento personal de los seminaristas de nuestra diócesis y responsable del diálogo con las autoridades del Seminario San José de La Plata.

“Durante estos días pude compartir distintas actividades con los seminaristas, e incluso brindarles una charla e ir atendiéndolos en forma individual a lo largo del encuentro. Es un espacio importante del año para poder acompañarlos, escucharlos y aconsejarlos como pastor”, manifestó el obispo.

La oración de la Liturgia de las Horas, así como la adoración eucarística y la celebración de la misa, contó con la presencia de numerosos feligreses. A lo largo de estos días se cumplieron con las numerosas actividades programadas: testimonio en colegios confesionales, experiencia de encuentro con las pastorales de la misericordia (Cáritas, pastoral de la salud, pastoral de geriátricos), misión en un barrio de la ciudad, encuentros con niños, con jóvenes, y con toda la comunidad parroquial. También los seminaristas almorzaron en distintas casas de familia y tuvieron una charla a cargo del párroco.

La misa conclusiva presidida por el obispo fue concelebrada por numerosos sacerdotes de la diócesis, quienes también tradicionalmente comparten este último día con los seminaristas diocesana. A su término, el presbítero Mendoza, en nombre de la comunidad, obsequió a los seminaristas unas imágenes del beato Cura Brochero, próximo santo, confeccionadas por las monjas Carmelitas Descalzas de Mar del Plata, que fueron bendecidas por el obispo. Finalmente, sacerdotes y seminaristas compartieron el almuerzo que un grupo de laicos organizó en una sede social.

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