Monseñor Marino dio gracias por la canonización de Madre Teresa de Calcuta

Con motivo de la canonización de Madre Teresa de Calcuta, monseñor Antonio Marino, obispo de Mar del Plata, presidió la misa en acción de gracias en la Catedral de Mar del Plata. Con la presencia de las religiosas “Misioneras de la Caridad” que realizan su labor en el hogar “María Reina de la Paz” para enfermos terminales de HIV, del barrio parque Palermo, asistentes del hogar, familias del barrio, y otros voluntarios y fieles devotos de la nueva santa de la Iglesia Católica; se hicieron presentes en el templo mayor de la ciudad. En el comulgatorio, expusieron una imagen con el rostro de Santa Teresa de Calcuta, y custodiada por dos velas encendidas, una reliquia que contenía sangre de Madre Teresa.

“La Iglesia ha vivido este domingo un acontecimiento extraordinario con la canonización de Madre Teresa de Calcuta. Con su vida y su obra, ella ha sido la exponente admirable de la sabiduría de vida enseñada por el Divino Maestro. Ella la supo traducir en el pleno despojo de sí misma y en el amor misericordioso hacia los más pobres entre los pobres. Contemplando fotografías, nos damos cuenta de su menuda figura física y de su aspecto frágil, acentuado con los años en su rostro surcado de arrugas. Pero esta apariencia era inversamente proporcional a su incomparable grandeza espiritual”, resaltó el obispo sobre la figura de Madre Teresa de Calcuta.

“Al referirnos a esta gran santa de nuestro tiempo, la parte más conocida es su extraordinaria obra en favor de los considerados como indeseables, que no tenían lugar en las instituciones oficiales. Esto la hizo famosa, aunque ella se mantuvo siempre alejada de las glorias del mundo”, puntualizó el obispo. Y luego detalló “a su primera casa le dio el nombre de Inmaculado Corazón. Las Misioneras de la Caridad comenzaron siendo doce hermanas. A la muerte de la santa, en 1997, estaban en 120 países. En el último registro, la congregación cuenta con 5.161 hermanas y el número de países se elevó a 139. Hay también religiosos, que son hijos de la santa, mucho menores en número pero que van igualmente en aumento. Se añaden siempre también innumerables voluntarios. A las Misioneras de la Caridad, las tenemos presentes en la periferia de esta ciudad. Es una alegría profunda contar con ellas y darles nuestra felicitación. Hoy es para todos un gran día. Como obispo las abrazo y bendigo”.

“Queridos hermanos en el Señor y queridas hermanas Misioneras de la Caridad, pidamos al Señor recibir debidamente la gracia de este día. En el Año de la Misericordia imploremos para toda la Iglesia la sabiduría del servicio misericordioso hacia el prójimo que la Providencia pone en nuestro camino”, concluyó el obispo.

Durante la eucaristía, las ofrendas fueron llevadas por una de las religiosas y por uno de los residentes del hogar “María Reina de la Paz”. Al finalizar la misa, decenas de fieles se acercaron a venerar la reliquia de la Santa Teresa de Calcuta.

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