Durante el jubileo de los presos, rezaron por un mundo sin cárceles y más fraterno

El pasado 6 de noviembre, en consonancia con el "Jubileo de los reclusos" que presidió ese mismo día el papa Francisco en Roma, la pastoral penitenciaria de la diócesis de Mar del Plata celebró el "jubileo de los presos" en la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia. Luego de una peregrinación por la puerta de la misericordia, ex reclusos, miembros de la pastoral y fieles en general participaron de la celebración. La misa fue presidida por el capellán de la Unidad Penal n° 50 el padre Daniel Climente, y estuvo presente la delegada de la pastoral carcelaria, la hermana Helena Kuc.

Monseñor Marino, ante su ausencia por la proximidad de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, envió un mensaje, en el que expresaba, "agradezco a la pastoral carcelaria la preparación de esta celebración y felicito a los hermanos ex presidiarios por venir a la Catedral, a fin de poner un gesto de fe en Jesucristo, que es el rostro visible de la misericordia de Dios Padre. Ustedes pasarán por la puerta de la misericordia. Atravesar esa puerta y participar de la Santa Misa es un signo hemroso que nos hace experiementa que Jesús ‘vino a buscar y salvar lo que estaba perdido’. Desde la distancia me uno espiritualmente a ustedes y pido al Señor y a su Santísima Madre que sea éste un día de renovación profunda en la esperanza de una libertad integral, no sólo física sino antes todo espiritual".

Durante la homilía el padre Daniel Climente, leyó el mensaje de la Conferencia Episcopal Argentina emitido el año pasado "Estuve preso y me viniste a visitar". Allí los obispos de la Argentina manifestaron, "en una sociedad donde lamentablemente se multiplican los hechos delictivos, unidos muchas veces a la violencia y a la muerte, estamos convencidos que la solución oportuna para resolverlos no se alcanza simplemente con penas más duras y más cárceles. Pensamos que el camino es otro: concretar y profundizar más políticas de inclusión que, buscando el bien común, ofrezcan igualdad de oportunidades a todos los miembros de la sociedad, para su justo y debido desarrollo integral".

En el momento de las ofrendas, miembros de la pastoral carcelaria presentaron un libro, que recorrió durante el año, todos los pabellones de las distintas unidades penitenciarias; allí se presentaban las intenciones de los presos para este jubileo de la misericordia. También ofrecieron rosarios que realizan en el taller con sus propias manos, un barco, un afiche con imágenes y palabras confeccionados en el pabellón A; el proyecto de la casa para ex reclusos, entre otros elementos significativos para la tarea de la pastoral carcelaria.

Al finalizar la misa, tomó la palabra la hermana Helena Kuc, delegada de la pastoral carcelaria y quien visita todos los días las unidades penitenciarias de Batán, “queremos agradecer a todos los que participaron, tenemos la alegría de que Dios nos ama, todos somos hermanos y Dios está buscando a aquel que más lo necesita, que más se alejó y a veces nos usa a nosotros. La pastoral visita todos los días la cárcel de Batán, y queremos invitar a participar a aquel que quiera cumplir con esta obra de la misericordia. Aunque a veces el corazón se nos estremece cuando escuchamos la noticias, y los pedidos de cárcel; como cristianos tenemos que seguir trabajando para que el mundo sea de iguales. Para que sepamos repartir los bienes, para que haya educación para todos, nos duele mucho la cárcel y como están nuestras hermanos detrás de la rejas”.

“A veces la cárcel comienza afuera…el chiquito que no tiene zapatillas o no come todos los días, quizás es el futuro privado de libertad, por eso nos incumbe a todos construir una sociedad más humana. Y también saber que sólo con encerrar el mal no se cohíbe, la persona necesita educación, trabajo, tratamiento. Cuando escuchamos las noticias, seamos inteligentes y no pidamos más cárcel, más pena, sino más educación, más trabajo, salud, más inclusión. Gracias por acompañarnos hoy, queríamos celebrar este jubileo acá con toda la sociedad, algunos decían celébrenlo en la cárcel, pero no porque son nuestros hermanos y todos podemos mejor el mundo. Sigamos rezando por nuestros hermanos privados de libertad, ojalá algún día podamos vivir en un mundo sin cárcel, en un mundo más fraterno”, concluyó la religiosa.

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