Mensaje del obispo a los turistas

“El Señor es mi fuerza y mi energía; él es mi salvación”(Sal 118,14)

Prot. 98/2016

Mensaje a los turistas

Mar del Plata, diciembre 2016

Queridos hermanos turistas:

Como todos los años, les doy la bienvenida a esta diócesis en los distintos lugares de recreación y descanso. La Iglesia diocesana los recibe con la buena disposición de asegurarles los servicios espirituales que ustedes pueden esperar. Pero no sólo esperamos que se acerquen, sino que también tomamos la iniciativa de invitarlos a aprovechar estos días para un contacto más intenso con el Señor. De allí este breve mensaje que les dirijo.

Los cristianos hacemos de Dios el centro de nuestra vida y todo lo referimos a él. De él la recibimos y hacia él vamos. Durante la marcha por este mundo enfrentamos pruebas y oscuridades, mezcladas con alegrías y esperanzas. Nuestra vida es un camino, una peregrinación que un día culminará en el encuentro con Dios.

En esta marcha no estamos solos. El Hijo de Dios, nacido de la Virgen María, se presentó a sí mismo como Camino, Verdad y Vida (Jn 14,6). Es un Maestro seguro, que no engaña. Jesús nos ha revelado la Verdad sobre Dios y sobre el hombre y nos ha mostrado en sí mismo el camino para alcanzar la Vida en plenitud. Pero además de enseñarnos con su palabra y con su ejemplo, nos ha prometido la asistencia del Espíritu Santo para iluminarnos interiormente y fortalecernos en nuestros desalientos.

Al desearles felices vacaciones, pienso en varias cosas. Las aspiraciones varían según la edad. No son idénticas las expectativas en los niños y jóvenes que en las personas casadas, las de edad madura o en los adultos mayores.

En muchos prevalece la necesidad de salir de la rutina cotidiana con su exigencia de horarios y de responsabilidades que pesan y acumulan cansancio anímico.

Para otros, las vacaciones son un tiempo de encuentro familiar más intenso y distendido, que ayuda a fortalecer los vínculos. Esto se da también entre amigos o por pertenecer a instituciones.

En todos los casos, aprovechar las vacaciones debe implicar una oxigenación anímica y un fortalecimiento espiritual. Pues no sólo necesitamos, descanso, recreación, alimento, variedad de estímulos, sino también ubicación en la vida, paz en la conciencia, rectificación de hábitos de conducta que no dominamos y complican nuestras relaciones.

En los principales centros turísticos, la diócesis de Mar del Plata recibe durante los meses de verano un refuerzo importante en el número de sacerdotes que colaboran en la tarea pastoral, brindando un mejor servicio sacramental adaptado al aumento de los fieles que acuden a nuestros templos. De esta manera, se asegura mejor la atención de confesiones y se multiplican en forma notable las posibilidades de asistir a la celebración de las Misas.

¡Cuánto alivio espiritual y cuánta renovación humana pueden sentir las personas de todas las edades por el reencuentro con Jesucristo que ofrece los tesoros de su gracia en los sacramentos de la Confesión y de la Eucaristía y en la escucha de su Palabra!

A veces llevamos un lastre que no nos atrevemos a nombrar. A esto se suma el imaginar el sacramento de la reconciliación como tortura, cuando en realidad de verdad, se trata de aceptar la misericordia divina que quiere hacernos libres con la verdad sobre nosotros mismos, dándonos a cambio la paz interior y la fuerza para enmendarnos. La Verdad que nos libera está vinculada con la experiencia del amor y de la misericordia.

Cuando esto ocurre podemos decir, llenos de la paz de Cristo, estas palabras tomadas del libro de los Salmos: “El Señor es mi fuerza y mi energía; él es mi salvación” (Sal 118,14).

+ Antonio Marino

Obispo de Mar del Plata

> Descargar el > Mensaje turistas 16-17.docx

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