La parroquia Nuestra Señora del Carmen de Mar del Plata tiene nuevo párroco

Días atrás, la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Mar del Plata recibió a su nuevo párroco el padre Pablo Padilla, y si bien el padre José Wajda seguirá estando en la comunidad, la parroquia tiene nuevo pastor. Nuestro obispo de Mar del Plata presidió la eucaristía. El sacerdote estuvo durante 25 años al servicio de la parroquia de Carmen, ubicada en Bernardo de Irigoyen 3751 y estará abocado al instituto San Alberto.

"Reconocemos en usted, Padre José, a una persona que siempre se ha ubicado en el último lugar, como quien poco se preocupa de sí mismo para ir en busca del bien de sus ovejas. Su entrega Padre, ha sido un donarse con verdadera humildad; siempre abajándose para que otros resalten. Ha sabido ser un gran ejemplo para muchos de nosotros", expresaron desde la comunidad en agradecimiento por los 25 años del padre José como párroco de Nuestra Señora del Carmen.

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Cuántas veces ha visitado nuestros hogares, preocupándose y ocupándose de nuestros familiares, hijos y amigos. Cuántas horas dedicadas a enfermos y ancianos en los geriátricos y hospitales. Cuántas confesiones y misas celebradas diariamente. No nos vamos a olvidar de su incansable labor junto al Padre Sebastián para que parroquianos y turistas pudiéramos asistir a una de las 6 misas dominicales que en verano han celebrado. Adoración eucarística todos los días, Rosario en la parroquia y con las familias del colegio. Novena a la Virgen de Lourdes en la Gruta.

¿Usted sabe cuánto lo quieren los niños de esta parroquia? Seguramente sí, porque siempre los ha apoyado, les ha abierto las puertas y los ha hecho participar a todos incluyéndolos para ser monaguillos, leer las lecturas, dirigir las misas e integrándolos en el coro. Ellos lo quiern mucho porque usted no ha hecho otra cosa que respetarlos, escucharlos, demostrándoles cuánto los quiere; porque usted, padre José, les ha abierto su corazón, y ellos lo saben.

Por último, y porque sabemos y valoramos el esfuerzo que ha realizado durante todos estos años por conseguir dominar una lengua tan difícil y distinta a la suya como lo es el español, le decimos: Yinki, nishche Buc bugoslavi sabsha! Gracias, qué Dios lo bendiga siempre!", manifestaron emocionados, en la carta de despedida al padre José.

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