“Dios tiene tiempos que no son los nuestros, el sufrimiento humano es un misterio muy oscuro pero si miramos c on fe a Cristo crucificado todo cambia”

Monseñor Marino presidió la liturgia del Viernes Santo en Catedral.

Esta tarde, monseñor Antonio Marino, obispo diocesano presidió la celebración de la Pasión y Muerte del Señor en la Iglesia Catedral. Es un día de ayuno, abstinencia y sobre todo de silencio para los católicos. Los signos de la liturgia se cargan de alta significatividad. El altar no tiene mantel, el sagrario está vacío, la cruz, se tapa con una tela violeta, que luego se destapará en la celebración para dar paso a la adoración de la cruz.

Luego de la lectura de la Pasión y Muerte del Señor, reviviendo sus últimos momentos de vida, el obispo de Mar del Plata, pronunció la homilía y dijo, "el Viernes Santo la Iglesia concentra su mirada en un drama de sufrimiento y de muerte, de humillación y fracaso humano. Aquí está el núcleo del mensaje de este día. Dios nos muestra el camino de obediencia y de humillación seguido por el Servidor antes de triunfar y de hacernos participar de su victoria”.

Y luego el pastor de la Iglesia Católica de Mar del plata, invitó “el camino seguido por Cristo ha de ser el nuestro. Él nos abrió el camino que nos lleva al cumplimiento de nuestros anhelos más profundos. ‘Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran’. Jesús nos atrae y convierte por la fuerza de su amor, sin anular por eso nuestra libre decisión”, y añadió “Dios tiene tiempos que no son los nuestros. Es verdad que el sufrimiento humano es un misterio muy oscuro y querer esclarecerlo con criterios puramente humanos, a fuerza de razonamientos, es un intento que a nadie convence. Pero si miramos con fe a Cristo crucificado todo cambia. La contemplación del creyente comienza por el silencio. El que cree es capaz de empezar por allí. Se trata de hacer espacio para que lo ocupe el que es la Palabra o Verbo de Dios. Así lentamente podremos recibir una luz para entender que hay alguien que asumió no sólo mi dolor y mi angustia, mi desolación y desconsuelo, sino que libremente quiso descender hasta el fondo del dolor y de la miseria de todos los hombres de la historia, para abrir un camino de esperanza y de victoria”.

Por último, hizo referencia al pedido especia de la Santa Sede, de orar por los cristiano de Medio Oriente “que sufren persecución por su fe y se ven obligados a abandonar su territorio. No sólo oramos. La colecta de hoy, como es tradicional desde el beato Papa Pablo VI, está destinada a mantener la fe y socorrer a los cristianos de Tierra Santa. Esta ayuda llega también a los cristianos de Egipto, Jordania, Chipre, Líbano, Etiopía, Eritrea, Turquía, Irán, Siria e Irak, expuestos cada día a la muerte en lugares que han sido la cuna del cristianismo”.

Luego de la homilía, se formularon las intenciones donde se rezó por la Iglesia, el papa, el obispo, por el pueblo judío, por los que no creen en Dios, por todos los que tienen necesidades como los enfermos, los emigrantes, prisioneros; perseguidos, entre otras. Se realizó el rito de descubrir la cruz, despojándola de la tela violeta que la recubrió, y después ingresó la imagen de la Virgen dolorosa. El obispo y todos los sacerdotes concelebrantes se inclinaron ante la cruz de Jesús, que pudo ser venerada al finalizar la celebración por todos los fieles que uno a uno fueron pasando hasta el altar mayor del templo.

Mañana sábado Santo, el obispo de Mar del Plata presidirá la Vigilia Pascual, que será a partir de las 21 también en la Iglesia Catedral. El domingo de Pascua, monseñor Marino presidirá la misa a las 10.30 en la parroquia Cristo Resucitado, en Nápoles y Friuli, barrio el Martillo.

> La homilía completa en > https://iglesiamdp.wordpress.com/2017/04/14/homilia-de-monsenor-marino-en-la-celebracion-del-viernes-santo-2/

> Todas las fotos en > https://www.facebook.com/media/set/?set=a.1337249809696721.1073741950.882362491852124&type=1&l=0f700997f3

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