Monseñor Marino presidió la misa de Pascua en la parroquia Cristo Resucitado

Este mediodía, monseñor Antonio Marino, obispo de Mar del Plata, presidió la misa de Pascua en la parroquia Cristo Resucitado, en el día en que la comunidad celebra sus fiestas patronales. El templo ubicado en Nápoles y Friuli, del barrio el Martillo, se colmó de fieles que, como lo hacen siempre, recibieron con mucho cariño al obispo de la diócesis.

Al iniciar la homilía, monseñor Marino destacó las “novedades” de la comunidad como el nuevo sagrario, el nuevo sillón del altar –la sede- y la pila bautismal. “Me dio una gran emoción al entrar a la parroquia, porque estos son todos signos de que la comunidad crece en número y esto habla de ustedes, de la comunidad y también del párroco David (Ochoa) , quien orienta y rige, juntos forman una unidad por eso transmito esta grata impresión. Esta comunidad que de verdad quiero mucho, fue creciendo a lo largo del tiempo. Si la comunidad aumenta en calidad, crece también la calidad de vida en el barrio, que tiene una geografía bastante extensa y no me refiero a lo económico, sino a la calidad de las relaciones entre las personas. La fe cristiana humaniza, eleva al hombre, de allí que empiece con esta grata impresión”.

Luego, propiamente de la Pascua, manifestó “esta es la fiesta mayor de los cristianos. El triunfo de Cristo es también nuestro, porque Él asumió nuestra muerte para darnos su Vida. Todos los domingo del año toman su sentido de este domingo , que es el día del Señor por excelencia”. Más adelante sobre el testimonio de los cristianos, resaltó “todos debemos tener la misma conciencia de predicar al pueblo. Sí hermanos, predicamos con el ejemplo de nuestra vida en primer lugar, y con nuestros gestos que pueden ser más elocuentes que las palabras. También con las palabras cuando el caso lo requiere. Nuestro papa Francisco nos urge a salir, a anunciar, a no quedar encerrados en nuestros templos e instituciones, es preciso volver a la calle, a los caminos de los hombres. Nos ha dicho lo que hemos asumido como lema ‘Salgamos a anunciar a todos la vida de Jesucristo’".

Finalmente, remarcó a todos los presentes “cada uno debe preguntarse, ¿cuál es mi posibilidad de colaborar en el anuncio y en la misión? Todos podemos hacer algo. Ante todo rezar, porque esa es la fuerza de la misión y si no nos llenamos de Cristo, no podremos darlo a los demás. En la diócesis y en las parroquias existen varias formas de voluntariado en diversas instituciones de caridad, también la posibilidad de pertenecer a grupos de misión en los hospitales, en las cárceles, en los asentamientos y zonas empobrecidas. Solo doy ejemplos”.

Durante las ofrendas, junto con el pan y el vino, miembros de la comunidad acercaron alimentos para las familias que son asistidas siempre por Cáritas de la parroquia Cristo Resucitado. Al finalizar la eucaristía, el padre David Ochoa, párroco del lugar, invitó a todos los que quisieran hacerse presentes a la capilla Nuestra Señora de Los Milagros, ubicada en Ignacio Olan 6589, del barrio Las Canteras, donde monseñor Marino bendijo nuevo salones de catequesis que fueron donados por un colaborador y seguramente serán utilizados en beneficio de todo el barrio.

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