Monseñor Marino puso en posesión de la parroquia San Marcos, al padre Abeldaño

Ayer por la tarde, la parroquia San Marcos de Mar del Plata, recibió a su nuevo pastor, el padre Alberto Abeldaño. Monseñor Antonio Marino, administrador diocesano y obispo emérito de Mar del Plata, presidió la celebración a la que se unieron varios sacerdotes.

Durante la homilía, monseñor Marino habló de la fiesta de la Transfiguración de Jesús y destacó "en la transfiguración del Señor, su humanidad se muestra, por unos instantes, invadida por la gloria que será propia de su estado de resurrección. Este misterio acontece hacia el término de la vida pública de Jesús. En los tres primeros Evangelios, la voz de Dios Padre se deja oír en sólo dos oportunidades: al inicio de su ministerio y ahora, poco antes de su pasión. Las expresiones son parecidas".

"En la transfiguración en el monte, la voz del Padre viene a confirmar el camino de Jesús como el verdadero, como el que deben seguir también los cristianos. Es preciso escuchar al Hijo que dice la verdad: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo» (Mt 17,5). Este camino que parece de fracaso es en realidad el que conduce al triunfo. Los discípulos entenderán después de la pascua. Seguir a Cristo es tener fe en Él, escuchar su palabra y entregarle la vida. En el desierto de la vida es como el nuevo Moisés", continuó Marino.

"Hay momentos especiales, aunque breves, de intensa experiencia de Dios, que se traduce incluso sensiblemente. Nos dejamos entonces llenar por este regalo de la gracia. Pero pronto hay que bajar del monte y volver al llano. Si vivimos en la fe, nuestra vida se llena de luz. ¡Se transfigura! En la medida en que maduramos en la vida de fe, se actúa el misterio de la transfiguración, pues en lo mismo de todos los días, en las experiencias comunes a todos, podemos contemplar la presencia de Cristo, con nuestro espíritu iluminado por la fe", remarcó.

Finalmente, monseñor Marino, explicó el sentido de una parroquia: salir a anunciar la fe, que es una luz que ilumina y "transfigura" la vida e hizo referencia a la visita pastoral de siete días que realizó hace dos años. También alenté al padre Alberto en esta tarea, remarcado la extenión de la parroquia, que además de la sede tiene siete capillas con sus comunidades, y le pidió "imitar a la Virgen, quien salió de prisa a visitar a Isabel llevando su riqueza: Cristo, alegría del mundo".

> ¡Agradecemos al padre Walter Pereyra por las fotos!