Mensaje de monseñor Marino – Día del diácono permanente

10 de agosto de 2017

Queridos diáconos:

En el día del mártir San Lorenzo, patrono de los diáconos, les dirijo un afectuoso saludo. Es ésta la última vez que lo hago, ya en mi condición de emérito y Administrador diocesano pues, como saben, el 26 de este mes tendré el gusto de ordenar de obispo y ceder el gobierno pastoral a quien fuera mi Vicario general, Mons. Gabriel Mestre, obispo electo de Mar del Plata.

Les escribo desde Buenos Aires, donde estoy con ocasión de la reunión de la Comisión Permanente de la CEA, la cual con frecuencia se superpone con la fecha del Día del diácono.

Quiero dejarles testimonio de la gran valoración y esperanza que la Iglesia tiene por el ministerio que ustedes ejercen. He ofrecido la Eucaristía de hoy por sus intenciones. En estos años espero haberles dicho con gestos sencillos más que con palabras mi aprecio personal.

En nombre de la Iglesia diocesana les agradezco el servicio entusiasta y el amor que ponen en la tarea apostólica.

Que la Virgen Santísima, la humilde Servidora del Señor (Lc 1,39), los lleve a entender cada vez más lo que significa ser “diácono” en la comunidad eclesial, título profundo y audaz que San Pablo otorga a Cristo en su Carta a los Romanos (cf. Rom 15,8).

Con mi cordial bendición.

 + Antonio Marino

Obispo emérito de Mar del Plata

Administrador diocesano

Mensaje diáconos permanentes 2017.doc

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