“Que en esta cuaresma tengamos un corazón abierto a vivir una profunda interioridad comprometida con la realidad cotidiana”.

Con la misa del miércoles de cenizas, comenzó ayer en toda la Iglesia Católica, la “Cuaresma” cuarenta días de preparación a la Pascua, tiempo de conversión del corazón y reconciliación con Dios. El obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre celebró la misa de 20 en el templo de la Iglesia Catedral que estuvo colmado de fieles.

“Te damos gracias Señor porque nos regalas la posibilidad de comenzar juntos un nuevo tiempo de cuaresma. Un tiempo especial, de gracia, de conversión de encuentro con Dios para celebrar el misterio central de nuestra fe que es el misterio de la Pascua”, inició diciendo el obispo en su homilía.

“Pondría el acento en una sola frase que me la digo para mí y los invito a ustedes a vivir una cuaresma 2018 desde ‘una interioridad comprometida’. Interioridad marcada por el evangelio de Mateo “tu padre que ve en lo secreto”, darle primacía a la interioridad porque todo lo que podemos vivir en la cuaresma, mira en primer lugar al mismo Dios. No quedarnos con los signos externos como algo aislado, alguien que se mate para que le pongamos mucha ceniza en la cabeza como si fuera un amuleto o como cosa rara que le va a traer algo bueno en la vida y no le dé el alcance como signo de reconocimiento de nuestras faltas, es no haber entendido a lo que nos invita el Señor, en este marco de la cuaresma”.

“Y una interioridad comprometida, que no nos haga caer en un pseudo-espiritualismo que nos desconecte de la realidad cotidiana. A través de la limosna bien entendida como servicio concreto al hermano que nos necesita nos lleva a vivir de la espiritualidad de la estratósfera, a una espiritualidad comprometida con la realidad cotidiana que es lo que Jesús nos pide. Que al realizar el signo de las cenizas, rezar el vía crucis, participar en una misa a lo largo de la semana, el ayuno y la abstinencia; tengamos presente que todo está al servicio de una interioridad comprometida, que mira en primer lugar al misterio de Dios que nos invita a volver a Él en este grito fuerte de San Pablo, ‘déjense reconciliar por Dios’. Que en esta eucaristía, en este inicio de la santa cuaresma tengamos un corazón abierto y dispuesto a vivir una profunda interioridad mirando con el corazón, con nuestra vida comprometida con la realidad cotidiana”.

Luego de la homilía, el obispo, sacerdotes y ministros presentes impusieron las cenizas en la frente de los fieles bajo la consigna “conviértete y cree en el evangelio”. Al finalizar la eucaristía recordaron a todos los presentes que los lunes 19 y 26 de febrero, el obispo continúa con los encuentros y bendición de los turistas luego de la misa de 20 en la Catedral.

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