LOS #TRESPUNTITOS DE MONSEÑOR MESTRE PARA ESTE DOMINGO DE PASCUA

Domingo de Pascua Jn 20,1-9 (para los tres ciclos litúrgicos) – 1º de abril de 2018

Primera lectura: Hechos 10,34a.37-43
Salmo: Sal 117,1-2.16-17.22-23
Segunda lectura: Col 3,1-4 (o bien 1Co 5,6b-8)
Evangelio: Jn 20,1-9 (para los tres ciclos litúrgicos)

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         A la luz del Evangelio de Juan propongo tres puntos para nuestra meditación sintetizados en tres palabras: SEPULCRO, VIVO, PASO.

  1. Entrar en el SEPULCRO
  2. ¿Por qué buscan entre los muertos al que está VIVO?
  3. Pascua: PASO del desconcierto al movimiento y la admiración
  1. Entrar en el SEPULCRO
    La frase “entrar en el SEPULCRO” que describe la acción de las mujeres en la primera parte del texto es lo suficientemente amplia y sugestiva como para derivar en distintas interpretaciones que lejos de contraponerse se complementan. Entrar en el SEPULCRO tiene que ver con la muerte, con lo más lúgubre y oscuro de nuestra vida. A veces se hace necesario tomar contacto con esos rincones de nuestra existencia. Para que haya resurrección debe haber muerte y esto implica “entrar en los propios SEPULCROS”. Revisar todos los intersticios de nuestra vida y no tener miedo de aceptar y asumir las propias experiencias de muerte, oscuridad y miedo que son parte de nuestra historia. No escaparnos sino mirar de frente e integrar nuestros propios SEPULCROS.

¿Cómo me encuentro hoy? ¿Cuáles son los “rincones” más oscuros de mi vida? ¿Esos “rincones” tienen que ver con situaciones del pasado más lejano, del pasado reciente o del presente…? ¿Qué experiencias de muerte, miedo y SEPULCRO me paralizan hoy? ¿Qué hago ante ellas? ¿Asumo lo más duro y difícil de mi vida? ¿Acepto realmente que la vida no es “color de rosa”? ¿Qué implica para mí hoy la frase “entrar en el SEPULCRO”?

  1. ¿Por qué buscan entre los muertos al que está VIVO?
    Entrar al sepulcro sin fe y sin esperanza sería crueldad y masoquismo. La realidad cambia si escuchamos la pregunta retórica de los dos hombres con vestiduras deslumbrantes que hoy también nos dicen a nosotros: ¿Por qué buscan entre los muertos al que está VIVO? El que está VIVO es Jesucristo, nuestra Pascua, nuestro Salvador. Él y solo Él, que es la Vida, da la Vida que nos saca de la oscuridad del sepulcro, de las tinieblas de la muerte. Hoy es el día más importante del año y donde se juega el centro de nuestra fe. Jesús ha resucitado como lo había anunciado y la última palabra no la tiene el sepulcro sino que la última palabra la tiene la vida, la tiene el Señor que realmente está VIVO. Jesús, la vida en abundancia, el que está VIVO nos da las fuerzas y nos compromete cada día más en el cuidado, defensa y protección de la vida: vale toda vida.

Como discípulo del Señor: ¿entro en el sepulcro con fe y esperanza? ¿Qué sentido tiene para mí aceptar hoy que Jesús está realmente VIVO, que no está entre los muertos? ¿Dejo que la Resurrección del Señor tenga la “última palabra” en mi vida? ¿Abro mi corazón al triunfo de la vida, al Dios VIVO? ¿Cómo vivo el día más importante del año? ¿Soy consciente que en la Pascua de Cristo se juega lo esencial de nuestra fe? ¿Dejo que Cristo VIVO me regale las fuerzas necesarias para defender la vida en todas sus formas y manifestaciones, especialmente la vida humana más vulnerable y desprotegida?

  1. Pascua: PASO del desconcierto al movimiento y la admiración.
    La Pascua se actualiza hoy en nuestra vida. Las mujeres están desconcertadas al comienzo del relato pero Pedro, al final del texto, inquieto se levanta, corre, contempla y queda admirado de lo que ha sucedido. Que la Pascua toque nuestra existencia implica lograr el PASO del desconcierto a la admiración. De hecho la Pascua es PASO, de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida. Esto que sabemos por la fe no siempre se transforma en experiencia vital. Tener existencia pascual significa procurar el PASO constante de la paralización que provoca el desconcierto al movimiento y la admiración. Cristo ha resucitado, no debemos quedarnos estáticos sino entrar en movimiento con Pedro: levantarse, correr, contemplar, admirarse…

¡Cristo ha resucitado!: ¿Qué pasa de ahora en más en mi vida? ¿Me dejo sorprender por la novedad de la Pascua, del PASO de la muerte a la vida? ¿Tiendo a quedarme paralizado por el desconcierto? ¿Me produce alta perplejidad todo lo que no puedo entender o captar de la vida? Dejándome tocar por la fuerza arrolladora de la Pascua: ¿me pongo en movimiento? ¿Busco, por y con la gracia del Señor, levantarme, correr y contemplar? ¿Realmente me admiro, me maravillo de la Pascua del Señor y su impacto en la vida de la humanidad? ¿Confío en la fuerza de la resurrección que siempre está presente en la trama misteriosa de la historia?

+ Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina.

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Podés escucharlo en el siguiente link»TresPuntitos-MonsMestre-01ABR18

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