“Ustedes doce representan aquí a tantas mujeres que se juegan en serio por el amor y la vida”

Con la celebración de la Cena del Señor, se celebró hoy en la Iglesia Catedral, el jueves Santo. La misa presidida por monseñor Gabriel Mestre tuvo una nutrida participación de fieles. Esta eucaristía tiene como gesto profundo y significativo el lavatorio de pies, y en esta oportunidad el obispo eligió a doce mujeres, entre ellas a la hermana Marta Garaycochea trabajadora incansable por los más pobres en el barrio Las Heras, Marta la mamá de Lucía Pérez la adolescente asesinada en el sur de la ciudad; a Ana Laura Vulcano, representante de las comunidades del Sur, a Nora Pompa, delegada para la pastoral familiar, a su propia madre, Ana Luisa; entre otras mujeres.

“Estamos celebrando una vez más, con gozo y alegría y preparando nuestro corazón para la Pascua, un nuevo Jueves Santo. El mandamiento del amor, la institución de la eucaristía y el sacerdocio ministerial son los temas fuertes de todo Jueves Santo en la riqueza de los textos bíblico y de los signos de esta celebración”, inició diciendo en su homilía el obispo.

“El mandamiento del amor, tiene que ser bien entendido y para eso Jesús nos regala el gesto del lavatorio de pies. En la antigüedad y actualmente corremos el riesgo de entender mal la palabra amor, y referirla a situaciones parciales o particulares; y que en algunos casos no tienen que ver con el amor, por ejemplo cuando hay un intento de dominación del otro o actitudes egoístas, y termina siendo totalmente lo contrario. Jesús realiza el gesto de lavarse los pies, significa entregarse, tener la capacidad de vivir de pequeños o grande detalles que reflejan la dinamica propia del amor, que tiene que ver con la humildad, la capacidad de entregar, y de dar la vida, eso es el amor en clave cristiana. ¿Cómo estamos amando en todos los niveles de nuestra vida, en la pareja, con los hijos, en los ámbitos sociales, lúdicos, deportivos, en los ambientes laborales estudiantiles? ¿Estoy amando dando la vida o vivo desde la “caricatura del amor”, parcialidades que no reflejan esto de dar la vida?”, manifestó el obispo explicando las palabras de Jesús en la Última Cena “Amense los unos a los otros, como yo los he amado”.

Sobre la institución del sacerdocio, que hoy también se recuerda; Mestre pidió “orar por los sacerdotes, por las vocaciones sacerdotales, los seminaristas”.

Finalmente expresó “en esta eucaristía el signo del lavatorio de pies, lo haré en nombre de Cristo, a 12 mujeres de nuestra Catedral y de la vida diocesana que representan los distintos ámbitos de la vida de nuestra Iglesia. Laicas, y consagradas, servidoras en la caridad, en la formación, mujeres que claramente han entendido, más allá de sus limites, el mandamiento del amor. No lo hacemos por una cuestión demagógica ni coyuntural, estoy convencido que representa el amor revolucionario de Jesucristo. Al estudiar las escrituras, podemos ver en la Biblia, como Jesús fue revolucionario en la promoción clara y decidida en la primitiva comunidad cristiana, en la Iglesia y en la sociedad. Con humildad pedimos perdón si algún hijo de la Iglesia no supo,no pudo o no quiso entender y no acompañó como correspondía la integración, la promoción y el desarrollo de la mujer en la sociedad y sobre todo en la Iglesia. Que este gesto sea reparador, confirmación del agradecimiento profundo que Jesucristo y la Iglesia tienen por la tarea de cada una de ustedes. Ustedes doce representan aquí a tantas mujeres que se juegan en serio por el amor y la vida, que el Señor la bendiga, las ilumine, acompañe y recompense con creces, la vivencia el cuidado de la vida, y la vivencia total del sacramento del amor”.

Minutos después de finalizar la eucaristía el obispo realizó el gesto del lavatorio de los pies a las doce mujeres. Echando agua, secando con una toalla y besando los pies de cada una de ellas, repitió el gesto que Jesús en la Última Cena realizó con sus discípulos, expresando que “el que quiera ser el más grande se haga el servidor de todos”.

Continúan la intensa actividad durante el Triduo Pascual y el Domingo de Pascua

El viernes Santo, a partir de las 15, se desarrollará la celebración de la Pasión y Muerte del Señor y a las 20 el Vía Crucis por las calles del centro de la ciudad, con la imagen del Cristo yaciente y la Virgen Dolorosa. Al llegar, se recibirá a la Virgen de la Macarena junto a la comunidad andaluza.

El sábado Santo, 31 de marzo, la Vigilia de Pascua comenzará a las 21, donde a través de diversos signos se expresa la alegría y el gozo de la resurrección de Jesucristo. Monseñor Gabriel Mestre bendecirá el fuego nuevo, preparará el cirio pascual y el lucernario, habrá una extensa liturgia de la palabra, y se realizará la liturgia del agua bautismal.

Finalmente el domingo de Pascua, el obispo presidirá la eucaristía a las 10 en la parroquia Cristo Resucitado, ubicada en la periferia de la ciudad, en el barrio El Martillo, precisamente en Nápoles y Friuli allói entronizarán una imagen de Cristo Resucitado. Por la tarde, también celebrará la misa de Pascua en la Catedral a las 19.

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