LOS #TRESPUNTITOS DE MONSEÑOR GABRIEL MESTRE PARA LA SOLEMNIDAD DEL NACIMIENTO DE SAN JUAN BAUTISTA

Domingo 24 de junio de 2018. Solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista

Primera lectura: Is 49,1-6
Salmo: Sal 138,1-3.13-15
Segunda lectura: Hch 13,22-29
Evangelio: Lc 1,57-66.80

La conmemoración de las fiestas de los santos en la Iglesia Católica se celebra el día de la pascua de cada uno de ellos. Solo de tres personas celebramos también el nacimiento: Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre; la Santísima Virgen María; y, San Juan Bautista en el día de hoy. De este gran santo además conmemoramos el día de su martirio el 29 de agosto.

Las lecturas bíblicas y la misma figura de Juan Bautista en los textos bíblicos y la tradición nos brindan muchos aspectos para meditar y reflexionar. Yo me concentro en tres puntos que sintetizo en tres palabras: ELEGIDO, PREDICADOR, MESÍAS.

1. Juan Bautista: ELEGIDO del Señor.
2. Juan Bautista: PREDICADOR incansable.
3. Juan Bautista: precursor del único MESÍAS.

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1. Juan Bautista: ELEGIDO del Señor
Tanto en los textos del AT como los del NT que nos ofrece esta fiesta, queda de manifiesto el designio particular de Dios para con este siervo, este niño, futuro hombre de Dios. Pero no solo Juan es ELEGIDO. Desde nuestra concepción, desde el vientre materno, todos somos ELEGIDOS de Dios para una misión. ¡Qué bueno si hoy nos redescubrimos ELEGIDOS de Dios, por su misericordia y bondad! Redescubrirnos “nombrados” por el Señor. Debemos aprender a mirar nuestra historia con esta clave: somos ELEGIDOS, pensados, escogidos, valorados desde siempre por el amor de Dios que nos llama a la existencia. Esto comporta una particular mirada de nuestra vida y de nuestra historia, incluso en medio de las más grandes dificultades. No somos un “número”, no somos fruto del “azar”, ni de la “alineación de los planetas”. Con Juan y como Juan somos ELEGIDOS, siervos y servidores del Señor.

¿Me redescubro como ELEGIDO de Dios? ¿Experimento su predilección en todo momento, especialmente en la crisis y la dificultad? ¿Disfruto de ser llamado por el Señor? ¿Intento mirar mi historia personal desde el prisma de la ELECCIÓN de Dios? ¿Entiendo y capto que “no soy un número”, que no soy “fruto del azar”?

2. Juan Bautista: PREDICADOR incansable
Los textos bíblicos también abundan en el motivo de la elección de Juan: ser PREDICADOR incansable de la verdad de Dios. Verdad de Dios que lo lleva al martirio. PREDICADOR comprometido y coherente de la Palabra de vida. La mano del Señor está con él y lo prepara para ser verdadero PREDICADOR. Crece y se fortalece para ser como PREDICADOR una “espada afilada”. Para ser instrumento de Dios y que la salvación llegue hasta los confines de la tierra. Es Juan el que señala quién es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y da testimonio de la divinidad de Jesús en el momento del bautismo.

¿Soy PREDICADOR del Evangelio? ¿Busco anunciar la salvación a todos los hombres? ¿Soy verdadero misionero de Jesús? Como Juan: ¿doy testimonio del Maestro como Cordero de Dios que quita el pecado del mundo? ¿Busco PREDICAR el Evangelio de la vida en el complicado mundo contemporáneo?

3. Juan Bautista: precursor del único MESÍAS
Juan tiene bien en claro que él no es el Mesías sino instrumento y precursor del único Mesías. Tiene bien en claro su identidad: no es el Salvador sino el que prepara los caminos para la venida del Salvador. Muchas veces los seres humanos tenemos la tentación de creernos “el Mesías”. Pensar que nos podemos salvar a nosotros mismos. La tentación de la autosuficiencia es muy fuerte en una sociedad tan secularizada que, muchas veces no niega a Dios pero sí lo margina. La tentación del “super-hombre” que no necesita de un Dios Salvador. Esto se da muchas veces en lo macro político y social, lo podemos ver en algunos que se creen “grandes personajes”, “mesías temporales” con tentación de ser eternos. Pero también se da en lo micro, en lo pequeño de cada día, en nosotros mismos… La tentación de creernos invencibles, pensar que “todo lo podemos”, estimar que nos podemos llevar el “mundo por delante”… A la corta o a la larga la vida se encarga de devolvernos la mirada real: no somos el Mesías, no podemos salvar a nadie, no podemos salvarnos a nosotros mismos. Necesitamos de Dios que venga a salvarnos. El mayor drama de “creerse” el Mesías, consciente o inconscientemente, radica en la fatalidad de no necesitar un Salvador, a Dios que viene a salvarnos.

¿Descubro los “falsos mesianismos” de nuestra vida contemporánea? ¿Los que se dan en el mundo, también en la Iglesia y en mi vida…? ¿Capto que solo el Señor es el Mesías? ¿Necesito, anhelo la presencia del Salvador en mi vida? ¿Soy soberbio y autosuficiente? ¿Tengo la tentación “mesiánica” en algún aspecto de mi vida aunque no lo diga verbalmente? ¿Qué se traduce en mis acciones cotidianas: la necesidad del Mesías o la falsa seguridad del que no necesita la presencia del Mesías?

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina.

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