En San Cayetano, monseñor Mestre pidió políticas que “generen trabajo digno y bien remunerado para todos lo s argentinos”

También pidió defender y cuida la vida, en especial la vida no nacida.

Esta tarde, ante una multitud de fieles, monseñor Gabriel Mestre presidió la eucaristía en honor a San Cayetano, el patrono del pan y del trabajo. Lo hizo en el escenario montado al costado del Santuario San Cayetano, que está ubicado en Moreno 6776 de Mar del Plata. Concelebró el párroco de la comunidad, Juan Pablo Cayrol, y varios sacerdotes que acompañaron la celebración.

Durante la homilía el obispo señaló “una vez más, con esperanza pedimos la mediación del santo de la espiga para que Dios conceda a todos los argentinos tierra, trabajo y techo. Estas tres “t”, tierra, trabajo y techo, que nos regala en su reflexión el querido Papa Francisco”.

“Agradecemos a Dios que nos bendice y nos sigue bendiciendo. Damos gracias por el don de la vida, la familia y el trabajo. Agradecemos su poderosa bendición que nos permite seguir caminando juntos defendiendo y cuidando la vida, especialmente la vida inocente, la vida frágil y en situación de vulnerabilidad, la vida no nacida en el seno materno”, expresó el obispo y añadió “pedimos con humildad conceda a todos los argentinos paz, pan, trabajo, tierra y techo. Pedimos que nuestros gobernantes tengan un corazón abierto para conducirnos con justicia y verdad atendiendo con sensibilidad a los más pobres, débiles y sufrientes. ¡Que en la Patria bendita del Pan no haya excluidos ni descartados! Rogamos a nuestros gobernantes que propicien políticas que generen trabajo digno y bien remunerado para todos los argentinos”.

“En la primera lectura de hoy, además de quedar en claro que es Dios quién bendice y es la fuente de toda bendición, aparecen Moisés, Aarón y los hijos de Aarón como instrumentos de esa bendición de Dios. Como ellos, también hoy nosotros somos instrumentos de la bendición de Dios. Con San Cayetano somos instrumentos de la bendición de Dios para cuidar y defender la vida”, concluyó el obispo.

Al finalizar la eucaristía, como es tradicional monseñor Mestre bendijo estampas de los “peregrinos” y a todos los presentes.

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