Los #TresPuntitos de monseñor Gabriel Mestre para el domingo 19° Durante el Año

Domingo 19º Durante el Año Ciclo B. 12 de agosto de 2018

Primera lectura: 1Re 19,1-8
Salmo: Sal 33,2-9
Segunda lectura: Ef 4,30-5,2
Evangelio: Jn 6,41-51

          La Liturgia Dominical del Ciclo B nos hace escuchar por tercera vez un fragmento de Jn 6. Se trata en este caso la segunda parte del Discurso del Pan de Vida. En este texto se da el paso de la contemplación de Jesucristo como Pan para ser asimilado por la fe, a Jesucristo como Pan Eucarístico para ser comido como Sacramento de Vida Eterna. Este paso se da claramente en la segunda parte del texto que hoy compartimos. Esta profundización se completará en el texto del próximo Domingo.

          Teniendo en cuenta el texto evangélico y las otras lecturas propongo tres puntos para nuestra oración y contemplación de la Palabra en nuestra vida. Los sintetizo en tres palabras: MURMURAR, ENTRISTECER, COMUNIÓN.

  1. MURMURAR en el camino de la vida
  2. “Primera y segunda COMUNIÓN…”
  3. No ENTRISTECER al Espíritu Santo

 

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1. MURMURAR en el camino de la vida
El verbo murmurar puesto aquí recuerda claramente la actitud del Pueblo que sale de Egipto y, en el camino, MURMURA contra el mismo Dios por el “precio” que tiene la libertad. Rumorean, se quejan, protestan y hasta se rebelan contra el mismo Dios. Prefieren la “falsa seguridad” de la esclavitud de Egipto a la libertad que Dios les regala en tránsito a la Tierra Prometida. A los judíos en diálogo con Jesús les pasa lo mismo, MURMURAN, sospechan del mismo Dios. Y a nosotros, a cada uno de nosotros nos puede pasar lo mismo. La MURMURACIÓN por miedo a la libertad que Dios nos trae puede ser parte de nuestra vida.

¿Por qué MURMURO en el camino de mi vida? ¿Por qué situaciones protesto ante Dios? ¿Me rebelo ante su Palabra para mi vida? ¿Vivo “quejándome” por todo? ¿Rumoreo negativamente de mis hermanos?; ¿por qué?; ¿de quiénes?; ¿cuántas veces? ¿Cómo reacciono ante las MURMURACIONES de los demás? ¿Capto el sentido negativo que tienen las MURMURACIONES hacia Dios o hacia los hermanos?

 2. “Primera y segunda COMUNIÓN…”
Como dijimos en la introducción, la segunda parte del Evangelio de hoy, señala el paso de la fe en Cristo a Cristo Eucaristía. Se podría decir que es necesaria una primera COMUNIÓN que implica aceptar a Jesús como Pan para la fe y, de forma automática, aceptar una segunda COMUNIÓN que es acercarse para recibirlo como Pan en la Eucaristía. Las “dos COMUNIONES” se corresponden y se reclaman mutuamente: aceptar que es verdaderamente el Hijo de Dios y que está realmente presente en la Eucaristía que es su mismo Cuerpo, su Carne es Pan para la vida del mundo. Ambas dimensiones tocan el núcleo central de nuestra experiencia de fe.

¿Me dejo “atraer” por el Padre para tener fe? ¿Soy realmente un hombre, una mujer de fe? ¿O soy un ritualista, un “acostumbrado”, un “domesticado” en cuestiones religiosas? ¿Creo realmente? ¿Conozco, busco conocer cada día más a Dios? ¿Busco pasar de la COMUNIÓN con Dios en la fe a la COMUNIÓN con el Señor en la presencia sacramental? ¿Creo en la presencia de Dios en los Sacramentos? ¿Creo en la presencia real de Jesús en la Eucaristía? ¿Acepto que todo Él está realmente presente en la Hostia y el Vino consagrados?

3. No ENTRISTECER al Espíritu Santo
La segunda lectura nos dice una frase muy sugerente: no ENTRISTEZCAN al Espíritu Santo de Dios. Es una imagen antropomórfica del Espíritu, es decir se le da características humanas a la misma Tercera Persona de la Trinidad. ¿Cuál es la característica? La TRISTEZA… ¿Por qué está TRISTE el Espíritu? Porque no somos capaces de responder al sello, a la marca de pertenencia que tenemos desde el Bautismo y la Confirmación y que nos hace crecer siendo buenos y compasivos, abiertos al perdón y practicando el amor como buenos imitadores de Dios. Como el mismo texto dice, el Espíritu “se ENTRISTECE” cuando en nuestra vida reina la amargura, los arrebatos, la ira, los gritos, los insultos y toda clase de maldad. El mismo Pablo en 1Tes 5,19 nos transmitirá una reflexión parecida: “no apaguen el fuego del Espíritu”.

¿ENTRISTEZCO al Espíritu Santo? ¿Por qué situaciones lo puedo estar ENTRISTECIENDO? Mi familia, mi grupo, mi comunidad: ¿apaga el fuego del Espíritu?; ¿en qué circunstancias? ¿Estoy orgulloso de haber sido marcado con el sello del Espíritu que me da la gracia para ser bueno y compasivo, perdonar y amar como buen imitador de Dios? Cuando dejo apagar el fuego del Espíritu: ¿visualizo cómo la amargura, los arrebatos, la ira, los gritos, los insultos y todo tipo de maldad se puede apoderar de mi vida?

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina

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