Los #TresPuntitos del Domingo 32 Durante el Año de monseñor Gabriel Mestre

Domingo 32º Durante el Año Ciclo B. 11 de noviembre de 2018

Primera lectura: 1Re 17,8-9
Salmo: Sal 145,6c-10
Segunda lectura: Heb 9,24-28
Evangelio: Mc 12,38-44 (o bien más breve: Mc 12,41-44) 

         El texto evangélico de este Domingo genera un contrapunto entre las actitudes estos escribas y la viuda. Los escribas son los estudiosos y especialistas de la Ley de Dios. La mayoría eran fariseos aunque no todos. Las viudas, junto con los huérfanos, son nombrados muchas veces en el AT para señalar quiénes son en concreto los más pobres y marginados. La mujer que quedaba viuda no podía volver a su casa paterna, no podía trabajar “fuera de casa” y, si no tenía un hijo varón adulto que la sostuviera, quedaba totalmente a la intemperie sin ningún tipo de asistencia, sin seguridad, liberada a la limosna y caridad de los demás.

         A la luz de la Palabra propongo tres puntos para orar y reflexionar sintetizados en tres palabras: APARIENCIA, MEZQUINOS, MIRADA.

  1. Vivir de la APARIENCIA
  2. No ser MEZQUINOS con lo que somos y poseemos
  3. La MIRADA de Jesús

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  1. Vivir de la APARIENCIA

Este es el problema de estos escribas: viven de la APARIENCIA. También hoy se da lo mismo en nuestro mundo contemporáneo que tiene una alta dosis de exhibicionismo superficial que no expresa la interioridad, importa solo la APARIENCIA, lo exterior. Hay una suerte de “sensibilidad de telenovela barata” donde todo lo exterior queda al descubierto y se manifiesta pero sin anclaje en la vivencia interior. Es la tendencia tan marcada a vivir solo de la imagen.  Se olvida que la prioridad la tiene el ser y no el parecer. El que así vive nunca descansa ni disfruta porque está obsesionado por mantener la imagen. Cuidar la imagen en el exterior, la APARIENCIA, sin cultivar el interior. Se trata en estos casos de vivir de “fachada”, estar siempre “careteando”.

¿Qué puede haber en mi vida de la actitud de estos escribas? ¿Tiendo a ocuparme solo de las APARIENCIAS, solo lo exterior, lo superficial? ¿Me preocupo más por el “ser” que por el “parecer”? ¿Cultivo mi interioridad a nivel espiritual, cultural, vincular, relacional…? ¿Cómo reacciono ante esta cultura excesivamente exhibicionista?

  1. No ser MEZQUINOS con lo que somos y poseemos

La viuda de hoy nos enseña a ser generosos, a no ser MEZQUINOS. Tenemos que aprender a dar y a darnos, incluso con lo pequeño que somos y hasta con lo mínimo que poseamos. Debemos ser generosos en lo material, en lo espiritual, en la capacidad de compartir nuestras capacidades y talentos. Aprender a no dar las sobras sino algo de lo que tenemos y de lo que somos confiando en Dios. Solo puede dar y darse con generosidad quien confía en Dios y en Él y solo en Él encuentra su seguridad. “La felicidad está más en dar que en recibir” nos dice la Palabra en Hch 20,35. “Dar al que lo necesita hasta que duela” nos recuerda el santo chileno Alberto Hurtado. “Dar hasta que duela y cuando duela dar más todavía” nos dice Santa Teresa de Calcuta. Además estos dos santos nos dan ejemplo de este camino de generosidad que supera todo interés MEZQUINO.

Mirando los diversos aspectos y ámbitos de mi vida: ¿busco ser generoso o tiendo a ser MEZQUINO? ¿Comparto las capacidades y bienes que poseo? ¿Cómo administro mi tiempo en función de las necesidades de los demás: familia, amigos, personas de mis ambientes habituales de vida…? ¿Cuál es mi actitud ante los que menos tienen? ¿Soy capaz de dar hasta que duela? ¿Siempre… en todas las circunstancias…?

  1. La MIRADA de Jesús

Jesús se manifiesta en este texto como un gran observador: MIRA todo lo que acontece. Lo paradojal es que cuantitativamente hablando es verdad que los ricos ponían objetivamente más que la viuda. Pero desde la MIRADA de Jesús, la percepción es distinta: el Señor no MIRA la apariencia sino que MIRA el corazón. Recordemos lo que Dios le dice al profeta Samuel cuando tiene que ungir al pequeño David como rey de Israel: “Dios no MIRA como MIRA el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios MIRA el corazón” (1Sam 16,7). Esta afirmación se hace patente en el Evangelio de hoy. Jesús revela una MIRADA de la primacía de la calidad por sobre la cantidad, de la intención por sobre el cálculo. Ante un mundo que todo lo cuantifica, lo mide, lo calcula se nos invita a darle sentido a la calidad, al detalle, a la intención más profunda del corazón. Esta es la MIRADA de Dios.

¿Qué pienso de la MIRADA de Jesús sobre la viuda? ¿Me siento estimulado a revisar mis propias MIRADAS de la realidad, de la vida, de las personas, de los grupos y de las familias? ¿Cómo es mi MIRADA del otro? ¿Prima la calidad, la interioridad, la intención del corazón…? ¿O está primero el cálculo, la medida, la cuantificación…?

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina

Descargalo acá: Domingo 32º Durante el Año Ciclo B 2018
Escuchálo acá: Audio-TresPuntitos

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