LOS #TRESPUNTITOS DE MONSEÑOR MESTRE PARA ESTE DOMINGO 1º DE ADVIENTO

Domingo 1º de Adviento. 2 de diciembre de 2018

Primera lectura: Jer 33,14-16

Salmo: Sal 24,4-5a.8-10.14
Segunda lectura: 1Tes 3,12-4,2
Evangelio: Lc 21,25-28.34-36

Este Domingo comenzamos el tiempo de Adviento. Esta palabra significa literalmente “llegada”, “venida”. Durante cuatro semanas nos preparamos para la venida del Salvador en dos dimensiones: la primera parte del Adviento reflexionando sobre la segunda venida del Mesías al final de los tiempos, la que todavía no se dio; la segunda parte, a partir del 17 de diciembre, contemplamos la venida del Señor histórica, la que ya aconteció en Belén y vamos a celebrar el 25 de diciembre, en la Navidad.

A la luz del Evangelio de este Domingo propongo tres puntos de meditación sintetizados en tres palabras: PREOCUPACIONES, LIBERACIÓN, LEVANTAR.

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1.     No dejarse aturdir por las PREOCUPACIONES de la vida.
Esta expresión del v. 34 en griego, lengua original del NT, es mucho más rica, podría traducirse por “no se embote, no se agobie el corazón de ustedes por las inquietudes, ansiedades, el exceso de PREOCUPACIONES, las angustias del futuro” que genera la propia vida. Comencemos el Adviento preguntándonos que es lo que hace más pesado nuestro corazón, qué es lo que nos carga y nos vuelve más ansiosos, excesivamente PREOCUPADOS y obsesionados por algún aspecto de la vida. Esto tiene una dimensión psicológica pero también profundamente espiritual que se debe tener en cuenta y revisar desde la fe.

¿Cómo está mi vida a fin de año? ¿Me dejo aturdir por las PREOCUPACIONES de la vida? ¿Qué situaciones agobian mi corazón hoy? ¿Qué inquietudes y ansiedades me desenfocan en este momento? ¿Cómo miro mi futuro… con exceso de PREOCUPACIÓN, con angustia…? ¿Dónde está el eje de mi vida…?

2.     El Hijo del Hombre nos trae LIBERACIÓN.
El v. 28 nos transmite una frase de Jesús que no está presente ni en Mt ni en Mc. La segunda parte de este versículo nos recuerda que el Hijo del Hombre nos trae la LIBERACIÓN. La palabra liberación traduce el original griego apolitrosis, que, en sentido estricto significa redención, rescate, literalmente “comprar de nuevo”. Es interesante porque solo Lc lo transmite. Este es nuestro Dios: el que paga el rescate por cada uno de nosotros cuando nos entregamos al pecado. La muerte y resurrección del Señor es el acto redentor por medio del cual se “paga” nuestra LIBERACIÓN de la muerte eterna y del pecado y todas sus consecuencias. Dios paga un alto precio para que abramos el corazón a la verdad y la vida. Él nos redime para que seamos realmente felices.

¿De qué situaciones el Señor me ha rescatado y LIBERADO a lo largo de mi vida? ¿Descubro cada día al Señor como mi Redentor en medio de mis faltas y pecados? ¿Qué ámbitos de mi vida debo presentarle a Jesús para que me LIBERE? ¿Qué angustias, exceso de preocupaciones, ansiedades deben ser hoy sanadas por el Hijo del Hombre que viene con poder?

3.     El Hijo del Hombre nos anima a LEVANTAR la cabeza.
La primera parte del versículo 28, también original de Lc es una invitación a tener ánimo y LEVANTAR la cabeza por el Dios que viene a rescatar y liberar. La presencia de Jesucristo es la que nos da ánimo en medio de los “apocalipsis” de nuestra vida. Como lo compartíamos hace dos semanas en Mc 13, una vez más recordar que el Señor siempre es más grande y poderoso que cualquier “apocalipsis” personal o comunitario que tengamos que experimentar. Él y solo Él puede dar ánimo. Su presencia nos hace LEVANTAR la cabeza, es decir, recuperar nuestra dignidad de hijos creados y recreados por Dios. No tenemos que andar con la cabeza hacia abajo, a pesar de nuestras debilidades y pecados el Dios del rescate nos devuelve la dignidad. No hay lugar ni para el miedo ni para la vergüenza negativa que atrofia, atormenta y paraliza. Podemos andar con la frente bien alta, no por nuestro mérito, sino como respuesta y apertura del corazón al Dios Redentor.

¿Qué situaciones me desaniman? ¿Dejo que Jesús me devuelva el ánimo perdido? ¿Le permito que haga LEVANTAR mi cabeza? ¿Soy un hombre una mujer de esperanza en el Dios del rescate? ¿Agradezco el don de Dios que me crea y me recrea? ¿Acepto que la dignidad me viene de ser creatura de Dios, de pertenecerle a Él? ¿Ando en mi vida con dignidad o vivo atormentado por traumas, problemas, pecados, situaciones sin resolver…? ¿Qué implica para mí hoy tener el ánimo que me da Jesús?

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina

Descargalo aquí: Domingo 1º Adviento Ciclo C 2018
Escuchalo aquí:  https://www.youtube.com/watch?v=G3mkKyv__cI&t=26s

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