LOS #TRESPUNTITOS DE MONSEÑOR MESTRE PARA LA FIESTA DEL SEÑOR

Domingo 13 de enero de 2019: Fiesta del Bautismo del Señor


Primera lectura: Is 40,1-5.9-11
Salmo: Sal 103,1b-4.24-25.27-30
Segunda lectura: Tit 2,11-14; 3,4-7
Evangelio: Lc 3,15-16.21-22

Culmina el tiempo de Navidad con la celebración del Bautismo del Señor. No estamos ante el Sacramento del Bautismo, sino ante un relato de manifestación, de revelación de Dios al mundo, una teofanía, donde por la acción del Espíritu Santo el Padre da conocer a su Hijo muy querido.

En este misterio de la vida de Jesús se da místicamente el increíble paso del bautismo de purificación al Santo Sacramento del Bautismo. En este caso no son las aguas las que purifican a Jesús, sino que es Jesús quien santifica las aguas para dar lugar a la vida nueva de los hijos de Dios. Dice el Catecismo de la Iglesia en el número 536: “las aguas fueron santificadas por el descenso de Jesús y del Espíritu como preludio de la nueva creación”. San Máximo de Turín en el siglo V se pregunta y responde: “¿Por qué quiso bautizarse, si es santo? Escucha: Cristo se hace bautizar, no para santificarse con el agua, sino para santificar el agua y para purificar aquella corriente con su propia purificación y mediante el contacto de su cuerpo. Pues la consagración de Cristo es la consagración completa del agua…”.

A la luz de la riqueza de la Palabra bíblica para este día, de los textos litúrgicos y de la reflexión magisterial y catequística de la Iglesia propongo tres puntos para nuestra meditación sintetizados en tres palabras: SOLIDARIDAD, RENOVACIÓN, CATEQUISTAS.

1.  SOLIDARIDAD de Jesús con la humanidad pecadora
2.  RENOVACIÓN de la gracia bautismal
3.  CATEQUISTAS convencidos de la centralidad del Bautismo

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1.     SOLIDARIDAD de Jesús con la humanidad pecadora
El bautismo de Juan es un rito de purificación exterior al que Jesús se somete sin tener necesidad de hacerlo porque en Él no hay pecado. Se da aquí una vez más la SOLIDARIDAD de Dios con la humanidad pecadora expresada claramente en la celebración de todo el tiempo de Navidad. Esto es realmente misericordia: el corazón de Dios que se inclina, se acerca a la miseria, a la debilidad, al pecado de los hombres. Jesús se pone en la “fila de los pecadores” que se van a bautizar con Juan y así es SOLIDARIO con los pecadores para liberarlos del pecado. Dios es duro, implacable con el pecado que quiere arrancar y destruir, pero profundamente misericordioso con el pecador que quiere rescatar en su SOLIDARIDAD extrema para salvar a la humanidad.

¿Experimento la cercanía de Dios en mi vida? Mirando mi pecado personal, puntual y concreto: ¿descubro que Dios es SOLIDARIO y misericordioso conmigo para aniquilar ese pecado? ¿Descubro en mi vida que Dios es a la vez intransigente con mi pecado pero profundamente misericordioso conmigo en cuanto pecador? ¿Me escandaliza que Jesús sea tan cercano y SOLIDARIO con la humanidad? ¿En qué situaciones de mi vida he experimento con más claridad la misericordia divina?

2.     RENOVACIÓN de la gracia bautismal
¿Qué hace el sacramento del Bautismo en nosotros? La segunda lectura de hoy nos da la clave. Aparece con claridad la referencia a la gracia, es decir el poder salvador de Dios que entra en el corazón y capacita para “obrar el bien con sobriedad, justicia y piedad”. Se hace mención a la liberación de toda iniquidad y a la purificación. Se sintetizan todas estas acciones en dos verbos: re-nacer y RE-NOVAR. Esta es nuestra dignidad bautismal: haber renacido por el Bautismo y haber sido RENOVADOS por el Espíritu Santo. Bautizarse es haber sido sumergido en el Misterio del Dios Uno y Trino. Esto que aconteció ayer tiene su efecto hoy. El Bautismo de muchos o pocos años atrás sigue teniendo su eficacia en el presente si nos dejamos RENOVAR por el Espíritu. Si no es así es porque no estamos abiertos al don de la gracia bautismal que se RENUEVA en la vida de oración, en el Sacramento de la Reconciliación y en la celebración fecunda de la Eucaristía.

¿Dejo que la gracia de Dios siga actuando en mi vida como lo hizo en el momento del Bautismo? ¿RENUEVO la fuerza de la gracia bautismal en mi vida espiritual y sacramental o me he olvidado del Bautismo recibido, de mi dignidad de bautizado? Dios se ha comprometido y me ha sumergido en el océano de su gracia: ¿cómo respondo?, ¿qué hago de mi parte para RENOVARME y no malograr el pago del rescate que el Señor ha hecho conmigo?

3.     CATEQUISTAS convencidos de la centralidad del Bautismo
En un sentido estricto es CATEQUISTA quien tiene un ministerio y un servicio específico en la formación integral de la fe. Pero también se es CATEQUISTA de forma asistemática en la vida toda. Con respecto al Bautismo y, especialmente, al Bautismo de niños pequeños, debemos recuperar nuestra vocación y actitud CATEQUÍSTICA de forma paradigmática en todos los momentos y ambientes de nuestra vida. Ante las corrientes secularistas de nuestro tiempo es muy importante proponer sin imponer la belleza de la celebración del Bautismo de los bebés. Recuperar la dimensión del hermoso regalo que se le hace al niño cuando es bautizado: la gracia de Dios que libera del pecado original y la presencia como sello permanente de la Santísimo Trinidad en el corazón de quién recibe este sacramento. No tengamos miedo de formarnos y formar, instruir, CATEQUIZAR sin imposiciones pero con claridad.

¿Le doy realmente importancia al Santo Sacramento del Bautismo? ¿De qué forma? ¿Valoro el Bautismo como puerta de entrada a la vida sacramental de la Iglesia? ¿Lo doy a conocer? ¿Busco CATEQUIZAR con respeto, cuidado y claridad? ¿Intento aclarar dudas, quitar falsos prejuicios, informar sobre las cuestiones prácticas para recibir el Bautismo?

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina.

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