LOS #TRESPUNTITOS DE MONSEÑOR MESTRE PARA ESTE 5º DOMINGO DURANTE EL AÑO

Domingo 5º Durante el Año Ciclo C. 10 de febrero de 2019

Primera lectura: Is 6,1-2a.3-8

Salmo: Sal 137,1-5.7c-8
Segunda lectura: 1Co 15,1-11 (o bien más breve 1Co 15,3-8.11)
Evangelio: Lc 5,1-11

A la luz de las lecturas de este Domingo propongo tres puntos para meditar y orar. De manera particular nos van a ayudar la vida, vocación y testimonio de tres grandes servidores del Señor que hoy aparecen en los textos bíblicos: Isaías (primera lectura), Pablo (segunda lectura) y Pedro (Evangelio). Tres palabras sintetizan los tres puntos: MISERICORDIA, RENOVADOS, PROGRAMA.

1. MISERICORDIA: encuentro de la miseria del ser humano con el amor de Dios
2. Renovados por Dios llamados a ser ANUNCIADORES del Reino
3. Navegar mar adentro y echar las redes: un verdadero PROGRAMA de vida

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1. MISERICORDIA: encuentro de la miseria del ser humano con el amor de Dios
Isaías, Pablo y Pedro tienen una fuerte experiencia de MISERICORDIA de Dios. Isaías en la primera lectura confiesa su miseria al sentirse perdido y ser un hombre de labios impuros; Pablo en la segunda lectura capta su miseria cuando se siente el último y no se considera digno de ser llamado apóstol; Pedro en el Evangelio descubre su miseria y confiesa con temor que es un pecador. Pero los tres quedan transformados totalmente por el poder de Dios. Esto es MISERICORDIA: presentar a Dios nuestra miseria para que Él pueda obrar en nuestras vidas conforme a su santa voluntad. Estamos invitados a encontrarnos con el Dios de la MISERICORDIA como Isaías, Pablo y Pedro. Así y solo así nos dejaremos transformar por el amor de Dios.

¿En qué me interpelan las confesiones de Isaías, Pablo y Pedro? ¿Experimento yo también mi debilidad y miseria? ¿Soy capaz de presentárselas al Señor? ¿Me dejo transformar por su amor MISERICORDIOSO? ¿Tengo real conciencia de que el poder de Dios triunfa en la debilidad del hombre? ¿Qué implica para mí hoy la palabra MISERICORDIA?

2. Renovados por Dios llamados a ser ANUNCIADORES del Reino
Isaías, Pablo y Pedro quedan renovados por Dios y se convierten en ANUNCIADORES del Reino. Dice la vos del Señor: ¿a quién enviaré?; dirá Isaías: ¡aquí estoy envíame! Pablo transmite el núcleo central de la fe, el primer ANUNCIO de la salvación (kerigma) como él mismo lo recibió: Cristo murió por nuestros pecados, Cristo nos salvó. Pedro recibe el encargo de Jesús de ser pescador de hombres. Ellos tres y nosotros somos invitados a dar testimonio en el mundo de que Dios es el único que puede dar sentido pleno a nuestra vida y que por lo tanto vale la pena seguirlo. Tenemos que redescubrirnos enviados, ANUNCIADORES del kerigma y verdaderos pescadores de hombres. Entendiendo muy bien esta última frase. No se trata de ganar adeptos o prosélitos como si fueran una suerte de militantes contratados. Se trata de ser ANUNCIADORES invitando a todos los seres humanos a hacer experiencia de encuentro con el Dios misericordioso y dejarse llevar por su proyecto.

Transformado por el Señor: ¿me redescubro cada día ANUNCIADOR de su Reino? ¿Respondo con entusiasmo con Isaías: ¡Aquí estoy envíame!? ¿Recuerdo en mi tarea misionera el kerigma, es decir, lo central y esencial de nuestra fe: Cristo se entregó por nosotros y resucitó para salvarnos y que tengamos vida en su nombre? ¿Intento ser pescador de hombres? ¿Busco acercar a los hermanos alejados al camino de la fe? ¿Busco ser creativo para ANUNCIAR el Reino con los que están resentidos o muy dolidos por alguna circunstancia de la vida?

3. Navegar mar adentro y echar las redes: un verdadero PROGRAMA de vida
La doble experiencia de dejarse transformar por Dios y ser su instrumento para la transformación del mundo reclama una actitud profunda de fe que queda muy bien plasmada en algunas imágenes del Evangelio. Las palabras de Jesús son un verdadero PROGRAMA de vida. El Señor invita a los discípulos a navegar mar adentro y echar las redes. Contra todo cálculo humano, que por experiencia sostenía que si en la noche no había pique menos se iba a dar a la mañana, Pedro hace caso a Jesús. Navega mar adentro y porque Él lo dice echa las redes (la expresión literal del texto griego es más contundente: “en tu palabra echaré las redes”). Estamos invitados a asumir este PROGRAMA navegar en el mar adentro de nuestra vida y de la historia. Es decir en la profundidad de las realidades que tenemos que afrontar: lo bueno y lo malo, lo gozoso y lo doloroso… Navegarlo, no escapar, buscar profundidad y rechazar toda tentación de superficialidad… Y ahí, en lo más profundo de nuestro corazón: en su Palabra, en la Palabra de Jesús, en la fe-confianza de su presencia en nuestra vida ser capaces de echar las redes. Esto es un verdadero PROGRAMA de vida.

¿Soy superficial? ¿Me contagio de la mediocridad ambiental? ¿Asumo y acepto la realidad de mi vida y de mi historia en sus aspectos positivos, y, también, en los negativos? ¿Sucumbo a la tentación de escaparme de los compromisos más importantes y excusarme de forma superficial? ¿Tengo un verdadero PROGRAMA de vida? Una vez que asumo mi dinámica humana del presente en su estado total: ¿echo las redes en la Palabra de Jesús y confío en su PROGRAMA para mí? ¿Soy ser humano de fe-confianza en el poder de Dios que no tiene límites? ¿Supero la tentación de quedarme en el mero cálculo humano y aceptar que para Dios nada es imposible? ¿Descubro que, incluso cuando todo pareciera estar perdido Dios puede hacer el milagro?

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina

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