Los #TresPuntitos de monseñor Gabriel Mestre para este Domingo 3º Cuaresma (C)

Domingo 3º Cuaresma Ciclo C. 24 de marzo de 2019

Primera lectura: Éx 3,1-8a.13-15

Salmo: Sal 102,1-4.6-8.11
Segunda lectura: 1Cor 10,1-6.10-12
Evangelio: Lc 13,1-9

El Evangelio de hoy es un texto que solo está en el Evangelio de Lucas. Pareciera que los que traen las “últimas noticias” al Señor, quieren complicarlo con algunas cuestiones políticas. Ellos ponen un ejemplo trágico de muertes de personas y Jesús agregará un segundo ejemplo. Para ambos casos el Señor responderá lo mismo: no murieron dramáticamente porque fueran más malos que el resto. Jesús aclara esto porque se consideraba que quienes padecían alguna desgracia era por su responsabilidad y pecado. Jesús rompe con el nexo causal: si te va mal es porque “algo habrás hecho”. Sin embargo, como hace muchas veces, el Señor  aprovecha la situación para dejar una enseñanza más profunda. La “desgracia” sufrida por estas personas puede ser signo de la “desgracia eterna” que va a padecer aquel que no se convierta sinceramente a Dios. Jesús rompe con la mentalidad de su tiempo y, a la vez, aprovecha la circunstancia para dejar una enseñanza sobre la verdadera conversión del corazón.

Para completar su reflexión Jesús agrega una parábola. Luego de tres años, el dueño de una higuera decide cortarla dado que no da frutos. Pero el encargado le pide un año más para trabajar la tierra e intentar que pueda dar fruto. Se lee aquí la perspectiva de la paciencia de Dios que da una nueva oportunidad. Sin embargo es necesario decidirse dado que si no da frutos será inexorablemente cortada. En Dios se equilibra la paciencia por un lado, pero acompañada de la “urgencia” del cambio de vida, de conversión.

1. Los SIGNOS de los tiempos.
2. La URGENCIA de la conversión.
3. La PACIENCIA de Dios.

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1.     Los SIGNOS de los tiempos.
Dios nos habla a través de la realidad. El conocimiento de Dios del sufrimiento y la opresión del pueblo que vemos en la primera lectura y la respuesta de Jesús a los acontecimientos que se citan en el Evangelio dan cuenta de esto. En ambos casos Dios se compromete con la historia. Tenemos que aprender a leer la realidad de la vida en todas sus manifestaciones porque allí nos habla Dios. En este sentido, San Juan XXIII, San Pablo VI y la reflexión del Concilio Vaticano II han hecho plasmar un concepto antiguo bajo la consigna de aprender a leer los SIGNOS de los tiempos. Todo lo que acontece en la historia, en nuestra historia acontece por algo y nos desafía a algo que debe ser leído como SIGNO desde la presencia misteriosa de Dios. Tanto lo bueno como lo malo, lo micro o lo macro histórico nos desafía a una lectura desde los designios del Señor. Esta es la categoría cristiana para mirar la realidad y la historia: discernir y aprender a leer los SIGNOS de los tiempos.

¿Cómo miro la realidad? ¿Con profundidad o superficialidad? ¿Tengo un sentido fatalista de la vida o busco ver los problemas como desafíos, como SIGNO de algo más trascendente? ¿Tengo un sentido “fantasioso” de la realidad y termino enajenándome de la misma? ¿Capto que detrás de toda realidad hay un sentido profundo que hay que decodificar? ¿Qué SIGNOS de los tiempos percibo hoy en el mundo, en la Iglesia, en la patria, en la familia…? ¿Acepto discernir constantemente los SIGNOS de los tiempos para redescubrir y renovar el proyecto de Dios para mi vida?

2. La URGENCIA de la conversión.
Las palabras de Jesús expresan la URGENCIA de la conversión, del cambio de camino y vuelta a Dios. Es un tema bien fuerte del tiempo de cuaresma. Es necesario el trabajo firme sobre la tierra en el tiempo que Dios nos regala. En la parábola es un tiempo cuantificado: un año. No es un tiempo indefinido. Se nos invita a vivir con responsabilidad este tiempo especial de conversión que Dios nos ofrece. No podemos quedarnos con los brazos cruzados. Se impone la URGENCIA de la conversión del corazón. Debemos trabajar sinceramente la “tierra de nuestra vida” para dar el fruto que Dios quiere que demos. URGE de nuestra parte remover y abonar la tierra del corazón para una verdadera conversión.

Con la gracia de Dios en mi vida: ¿busco remover y abonar la tierra de mi corazón? ¿Comprendo la URGENCIA del poner “manos a la obra” en el camino de la conversión? ¿Que implica para mí hoy trabajar la tierra de mi corazón? ¿Utilizo bien el tiempo que Dios me regala? ¿Estoy “usando” el tiempo de esta cuaresma 2019 para convertir mi vida? ¿Pongo los medios necesarios para crecer y madurar en todas las dimensiones de mi existencia?

3. La PACIENCIA de Dios.
Junto con urgencia está presenta también la PACIENCIA de Dios. La parábola de la higuera refleja esta tensión y la necesaria búsqueda de equilibrio entre la misericordia de Dios y la actitud de conversión por parte del ser humano. La PACIENCIA de Dios queda representada en el dueño de la higuera que espera un año más y no la corta en ese momento. La misericordia de Dios es eterna, ilimitada, total y absolutamente gratuita… el límite lo ponemos los hombres cuando aceptamos o no aceptamos este don, este regalo que el Señor nos hace. No debemos abusar de la PACIENCIA de Dios sino “disfrutar” de ella y dejarla actuar en nuestra vida para dar frutos de verdadera conversión en esta cuaresma 2019 que juntos estamos transitando. Dice el Papa Francisco en EG 171: …Para llegar a un punto de madurez, es decir, para que las personas sean capaces de decisiones verdaderamente libres y responsables, es preciso dar tiempo, con una inmensa paciencia. Como decía el beato Pedro Fabro: «El tiempo es el mensajero de Dios».

¿Entiendo la relación entre misericordia y conversión? ¿Descubro la tensión y la necesaria búsqueda de equilibrio entre la PACIENCIA de Dios y la urgencia de cambio y madurez? ¿Abro mi corazón a la PACIENCIA y misericordia de Dios? ¿Lo hago de forma efectiva y activa?

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina.