Los #TresPuntitos de monseñor Gabriel Mestre para este Domingo 2º de Pascua (C)

Domingo 2º de Pascua. 28 de abril de 2019. Divina Misericordia

Primera lectura: Hch 5,12-16
Salmo: Sal 117,2-9.22-27a
Segunda lectura: Ap 1,9-11a.12-13.17-19
Evangelio: Jn 20,19-31

El Evangelio de este Domingo, concentra muchos de los temas pascuales: vivir de puertas abiertas, superación del temor, la paz, la alegría, el envío misionero, el Espíritu Santo, la comunidad reunida en oración, el perdón de los pecados, la fe en la presencia del Señor Resucitado… Muchos de estos temas se irán plasmando y retomando en los distintos Domingos del Tiempo Pascual. De hecho, el 9 de junio, Domingo de Pentecostés, uno de los Evangelios que se proponen para celebrar esta Solemnidad es Jn 20,19-23, la primera mitad del mismo que hoy se proclama.

También hoy se celebra la Fiesta de la Divina Misericordia instituida por el Papa San Juan Pablo II para toda la Iglesia el 30 de abril del año 2000. Teniendo en cuenta la segunda parte del Evangelio (versículos 24 al 29) propongo tres temas para meditar y orar sintetizados en tres palabras: APARTARNOS, DESCONFIAR, MISERICORDIA.

1. Con el “primer” Tomás la tentación de APARTARNOS de la Iglesia y de la comunidad.
2. Con el “primer” Tomás la tentación de DESCONFIAR de la presencia de Jesús en nuestras vidas.
3. Con el “segundo” Tomás descubrir a Jesús Resucitado fuente de la auténtica MISERICORDIA.

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1. Con el “primer” Tomás la tentación de APARTARNOS de la Iglesia y de la comunidad.
Tomás no está con los hermanos cuando se aparece el Señor el primer día de la semana. Se APARTÓ de la comunidad. Se “cortó solo”. Es allí donde comienza su drama. Jesús se hará presente en la comunidad de los discípulos, en la Iglesia. Esto también nos puede pasar: APARTARNOS de la vivencia de la fe en la Iglesia y, por lo tanto, no poder descubrir la presencia del Resucitado. Cada Domingo, en cada Misa, el Señor se “aparece” a su Iglesia para ser el fundamento de la vida de los creyentes, para ser el fundamento de nuestra vida…

¿Busco siempre estar presente en el encuentro semanal por excelencia con Jesús Resucitado que es la Misa Dominical? ¿Busco participar en otras instancias de la vida de la comunidad: retiros, encuentros, cursos, servicios de caridad…? ¿Me alejo de la Iglesia y de sus actividades? ¿Por qué motivos me APARTO de la vivencia de la fe en comunidad?

2. Con el “primer” Tomás la tentación de DESCONFIAR de la presencia de Jesús en nuestras vidas.
La DESCONFIANZA de Tomás se transforma en soberbia. Desafía al mismo Jesús. Si no hace experiencia física, tangible, sensible de la resurrección dice que no va a creer. A veces nos puede pasar un poco lo mismo. Insertos en un mundo pretendidamente “cientificista” y calculador caemos en la tentación de analizar la vida de fe con esos mismos criterios. Es ahí donde aparecen las dudas sistemáticas y las profundas crisis en el camino de la fe. La duda y la crisis puede ser un momento en nuestra vida de fe pero no pueden transformarse en una realidad permanente y sostenida. Esto lleva a DESCONFIAR de la presencia del Señor.

¿Qué puede haber del “primer” Tomás en mi corazón? ¿Hay DESCONFIANZA de la presencia del Señor en mi vida?; ¿existe tristeza, duda sistemática, falsa autosuficiencia, soberbia…? ¿Desafío al mismo Dios…? ¿Creo realmente que Jesús resucitó? ¿Busco alimentar mi fe en la resurrección del Señor en la oración y en la lectura de la Palabra?

3. Con el “segundo” Tomás descubrir a Jesús Resucitado fuente de la auténtica MISERICORDIA.
A la semana siguiente Jesús responde al desafío de Tomás. Pero él no va “tocar” las manos ni el costado del Señor sino que va a realizar una prodigiosa profesión de fe: ¡Señor mío y Dios mío! Tomás comienza a ver la vida con los ojos de la fe y se abre al Dios que lo ha rescatado por su infinita misericordia. Con él hagamos profesión de fe en Jesús Resucitado y abrámonos a su MISERICORDIA que nos salva. Nos decía el Papa Francisco el Domingo de la MISERICORDIA del año 2015: “Tomás ha podido «tocar» el misterio pascual que manifiesta plenamente el amor salvífico de Dios, rico en misericordia (cfr. Ef 2,4). Y como Tomás, también todos nosotros en este segundo domingo de Pascua, estamos invitados a contemplar en las llagas del Resucitado la Divina MISERICORDIA, que supera todo límite humano y resplandece sobre la oscuridad del mal y del pecado”.

¿Cómo recibo la invitación de Jesús para hacer experiencia de las marcas de la crucifixión? ¿Sigo empecinado o me abro al camino de la fe? ¿Quiero ser como el “segundo” Tomás y decir con él: “Señor mío y Dios mío”? ¿Acepto la propuesta de Jesús de confiar en Él sin haber visto sensiblemente sino con los ojos de la fe? ¿Contemplo la Divina MISERICORDIA en las llagas del Resucitado? ¿Descubro siempre que el Dios MISERICORDIA perdona mis pecados?

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina.