Desde Roma, nos comparte nuestro obispo sobre la visita Ad Limina

Queridos hermanos de la diócesis de Mar del Plata, desde Roma quiero hacerme presente en estos días de manera particular que estamos compartiendo con el primer grupo de obispos argentinos la Visita Ad limina. Estoy experimentando claramente la unidad, universalidad y catolicidad de nuestra Iglesia, desde la fe descubrir en la figura del papa Francisco, hoy nuestro Pedro, nuestro San Pedro, aquel que preside la Iglesia católica en la caridad y nos anima a evangelizar. También compartir con los hermanos obispos de la región platense, noreste argentino y litoral, este primer grupo estamos aquí en la Santa Sede.

La experiencia es positiva y enriquecedora desde la fe, en los lugares religiosos que vamos visitando: San Pedro, San Pablo Extramuros, Santa María la Mayor y los distintos lugares que nos hablan de las raíces profundas y fuertes de nuestra fe. La experiencia es muy rica en el compartir entre nosotros como obispos, desde los desayunos, almuerzos y cena, y sobre todo en los momentos que podemos rezar juntos y compartir la eucaristía.

Por otra parte es sumamente interesante para mí, que experimento esto por primera vez y a un año y medio de ser obispo de Mar del Plata, el visitar y compartir con los organismos de la Santa Sede. La riqueza de compartir, dialogar, confrontar, proponer, escuchar: lo os obispos vemos de la realidad de nuestras diócesis y por otro lado lo que cada organismo de la Santa Sede tiene para decirnos de manera particular.

Estuvimos en la congregación del clero, en la de obispos, la congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, cómo celebramos, cómo vivimos la fe, y como logramos realmente vivenciar mejor el encuentro con Cristo,  hace referencia a la liturgia y a la religiosidad popular, que tenemos en nuestra tierra y en nuestra diócesis particular. Compartimos con aquellos organismos que tiene que ayudarnos a llevar adelante el acompañamiento de la formación permanente de los sacerdotes, en sus múltiples tareas. También nos reunimos con aquel equipo que tiene como responsabilidad la tutela de los menores a la luz de este tema tan doloroso, vergonzoso y dramático, que es el tema del abuso sexual de menores y de personas vulnerables por parte del clero. Esto para poder tener políticas de claridad de verdad,  justicia y acompañamiento a las víctimas y sus familias en cada una de nuestras Iglesias particulares y así acompañar los casos que lamentablemente se puedan llegar a dar y poder generar una prevención clara en los futuros pastores.

La experiencia es muy rica y profunda, por momentos uno queda conmovido por poder vivir,  dentro de los límites de la humana debilidad, el pecado y las realidades históricas, la riqueza y belleza de nuestra fe y de la Iglesia católica, al servicio del anuncio de Jesucristo a todos nuestros hermanos.

Les comparto esto desde una calle de Roma, para sentirme en comunión con ustedes, y de corazón con cariño y afecto los bendigo como siempre en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Saludos y bendiciones del obispo Gabriel.