Los #TresPuntitos de Monseñor Mestre para este Domingo de la Ascensión del Señor

Domingo de la Ascensión del Señor. 2 de junio de 2019

Primera lectura: Hch 1,1-11. Salmo: Sal 46,2-3.6-9. Segunda lectura: Heb 9,24-28; 10,19-23 o bien Ef 1,1-13. Evangelio: Lc 24,46-53

Este Domingo celebramos la Solemnidad de la Ascensión del Señor. El Evangelio de Lucas y, sobre todo, Hechos de los Apóstoles en la primera lectura, nos narran como luego de las apariciones a sus discípulos, el Señor Resucitado, con su Cuerpo Glorioso sube al Cielo. Así lo celebramos en la Liturgia de la Iglesia Católica.

Muchos aspectos cristológicos se podrían profundizar aquí. A la luz de este importante Misterio de la vida de Jesús propongo tres puntos de meditación sintetizados en tres palabras: DESTINO, EQUILIBRIO, PRESENCIA.

  1.  Ascensión del Señor: contemplar nuestro DESTINO final
  2.  Ascensión del Señor: EQUILIBRIO entre Cielo y tierra
  3.  Ascensión del Señor: nuevo modo de PRESENCIA de Cristo en sus testigos

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  1.  Ascensión del Señor: contemplar nuestro DESTINO final

La solemnidad que hoy celebramos cierra en plenitud el circuito cristológico de la salvación. Dios, en la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, se encarna para nacer en nuestra historia, anunciar el Reino y morir y resucitar para salvar a la humanidad. Y hoy vuelve al seno de la Trinidad. Pero regresa con su humanidad, con su cuerpo y su carne. Y místicamente, en esa humanidad, cuerpo y carne, está nuestra humanidad anticipando el DESTINO glorioso al que hemos sido llamados. En la segunda lectura Pablo no se cansa de valorar la riqueza de la esperanza a la que hemos sido llamados y que se contempla ya en plenitud en Cristo que ascendió a los Cielos. Esa es la imagen de nuestro futuro, de nuestro DESTINO. Imagen que tiene fuerza atractiva para nosotros y nos ayuda a permanecer en el camino de la fe. Por eso dirá el prefacio de la Misa de hoy al hacer referencia a la partida de Jesús: No lo hizo para apartarse de la pequeñez de nuestra condición humana sino para que lo segamos confiadamente como miembros suyos, al lugar donde nos precedió Él, cabeza y principio de todos nosotros.

¿Qué implica para mí hoy celebrar la Ascensión del Señor? ¿Dejo que este misterio de la vida de Jesús toque mi vida o queda como desplazado dentro de las diversas celebraciones? ¿Veo en la Ascensión gloriosa de Jesús al Cielo el DESTINO último de la humanidad que busca ser fiel a Dios? ¿Valoro la salvación y plenitud de vida a la que Dios me llama? ¿Me asocio a las palabras de San Pablo en la segunda lectura?

  1.  Ascensión del Señor: EQUILIBRIO entre Cielo y tierra

Esta fiesta nos ayuda a EQUILIBRAR nuestra vida entre el Cielo y la tierra. Ni quedarnos como los discípulos en la primera parte de la lectura de Hechos tan instalados en la tierra que nos olvidamos del Cielo (“…¿es ahora cuando vas restaurar el reino de Israel?…” Hch 1,6); ni estar tan absortos con el Cielo que nos olvidemos del compromiso con la tierra en este mundo (“…¿por qué siguen mirando al cielo?…” Hch 1,11). La fe cristiana es el camino de EQUILIBRIO entre Cielo y tierra. Mirar Cielo como nuestra patria definitiva, nuestro destino final pero con los pies bien firmes en la tierra, en la historia, en las circunstancias de vida cotidiana que tenemos que llevar adelante. Este equilibrio se percibe en la función mediadora de Jesucristocomo nos lo recuerda también el prefacio: Porque el Señor Jesús, Rey de la gloria, triunfador del pecado y de la muerte, ante la admiración de los ángeles ascendió hoy a lo más alto de los cielos, como Mediador entre Dios y los hombres, Juez del mundo ySeñor de los espíritus celestiales.

¿Estoy muy atado a los criterios del mundo? ¿Vivo mi existencia religiosa con criterios espirituales y de fe o tiendo a verlo todo con solo categorías humanas, sociales y políticas? ¿No se da muchas veces una suerte de mundanización de mi vida eclesial y comunitaria? ¿Asumo, desde Dios, la realidad concreta de mi historia? ¿Busco transformar desde el Señor las realidades históricas de mi vida cotidiana: familia, amigos, ambiente…? En mi experiencia cotidiana de fe: ¿busco EQUILIBRAR Cielo y tierra; oración y compromiso; vida espiritual y tareas apostólicas?

  1.  Ascensión del Señor: nuevo modo de PRESENCIA de Cristo en sus testigos

Con la Ascensión se inicia un nuevo tiempo, una nueva PRESENCIA de Jesús en medio del mundo. El acento ya no estará tanto en su aparición directa como lo hizo en estos cuarenta días sino que se hará PRESENTE a través de sus discípulos, testigos del Resucitado. Tanto la primera lectura como el Evangelio insisten en la palabra testigos. La palabra griega que está en ambos textos es martyres, es decir mártires: testigos con sus vidas de la fe en el Señor. Jesús asciende pero nos deja a todos sus discípulos, más allá de nuestras faltas y pecados, como garantes de su PRESENCIA; los que darán testimonio de su Nombre, los que harán presente sus palabras y sus gestos.

¿Soy testigo de Cristo? ¿Lo hago PRESENTE en mi vida cotidiana? ¿Doy testimonio creíble de que soy un verdadero discípulo del Señor? ¿Busco ser garante de la PRESENCIA de Jesús en palabras y en obras ante todos los seres humanos? ¿Busco ser buen representante del Maestro, especialmente ante aquellos hermanos que están más alejados de la fe o que tienen problemas muy serios en sus vidas?

+Mons. Gabriel Mestre

Obispo de Mar del Plata

Argentina.

– Descargalo aquí: Domingo de la Ascensión del Señor Ciclo C 2019
– Escuchalo aquí: https://drive.google.com/file/d/1rzax3cWEV-8cCb3k8FSYS6nrJM0-6m67/view?usp=sharing