Los #TresPuntitos de monseñor Gabriel Mestre para este Domingo de la Santísima Trinidad

Domingo de la Santísima Trinidad. 16 de junio de 2019

Primera lectura: Prov 8,22-31

Salmo: Sal 8,4-9
Segunda lectura: Rom 5,1-5
Evangelio: Jn 16,12-15

         Celebramos el misterio de la Santísima Trinidad: un Único Dios en tres Personas Divinas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. En nuestro camino sinodal, para ser auténticamente sinodales, más que nunca aparece el gran desafío de ser una Iglesia diocesana profundamente trinitaria como compartimos en la Carta Pastoral 17/18.

A la luz de este gran Misterio de fe y con la iluminación de los textos bíblicos y litúrgicos, propongo tres puntos para meditar sintetizados en tres palabras: FE, CIRCULARIDAD, FAMILIA.

1. Contemplar desde la FE el misterio de la Santísima Trinidad
2. Relación DINÁMICA de las tres Personas Divinas
3. Santísima Trinidad: Dios FAMILIA

1.     Contemplar desde la FE el misterio de la Santísima Trinidad
El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que “El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la FE y de la vida cristiana” (234) y, a su vez que “la intimidad de su Ser como Trinidad Santa constituye un misterio inaccesible a la sola razón” (237). Somos invitados a darle centralidad al Misterio de la Santísima Trinidad, a la vez que tenemos que dejar de querer entenderlo o explicarlo con las solas categorías humanas. Es la FE y solo el don que viene de lo alto la puerta de acceso para aceptar y vivenciar el misterio de la Santísima Trinidad. Por eso no perdamos tiempo ni energía en explicarla fuera de la FE. Desde la FE busquemos siempre profundizar este y todos los misterios. Podemos y debemos razonar el misterio de la Santísima Trinidad. Pero siempre contemplado desde la FE.

¿Cómo me paro ante el misterio de la Santísima Trinidad? ¿Busco contemplarlo desde la FE? ¿Caigo en la tentación de perder mucho tiempo en explicaciones y análisis humanos para develar el misterio de la Santísima Trinidad? ¿Acepto que es inaccesible a la sola razón humana?

2.     Relación DINÁMICA de las tres Personas Divinas
Desde la fe, al escuchar la segunda lectura y el evangelio que corresponden a este ciclo C, percibimos una suerte de DINAMISMO en la relación que se da entre las tres Personas Divinas. El Padre, el Hijo y el Espíritu, están en relación DINÁMICA el uno con respecto al otro en la unidad de ser un solo Dios y en la diversidad de las tres Personas Divinas. La gran tradición de la Iglesia llama a esta realidad perijoresis. Esta es una palabra de origen griego que tiene muchos matices: contener uno al otro, envolver, estar dentro de la otra, ocupar el mismo espacio, impregnar con su presencia, entrelazamiento, relacionamiento vivo y dinámico. Todos los matices del término buscan definir la forma de unidad de la Trinidad: no es estática sino DINÁMICA, circular, en constante diálogo relacional. Así es nuestro Dios. En su unidad soberana Dios no es estático sino DINÁMICO, dialógico y circular. Este Dios de relación DINÁMICA nos invita a renovar nuestras relaciones humanas y vinculares en esta misma línea de unidad. En el juego y la tensión constante del DINAMISMO de vivir en la unidad a imagen de la Santísima Trinidad.

¿Capto el sentido DINÁMICO de las relaciones intratrinitarias? ¿Percibo la “perijoresis” como la gran riqueza del Dios Trinidad? ¿Dejo que el DINAMISMO trinitario alcance mi vida? Mirando mi vida vincular: ¿A qué me desafía hoy la unidad de la Santísima Trinidad? ¿Busco renovar mis vínculos humanos desde Dios dando DINAMISMO desde la fe a cada uno de ellos?

3.     Santísima Trinidad: Dios FAMILIA
Dando un paso más en nuestra profundización del Dios Uno y Trino descubrimos que en su dinamismo es realmente un Dios FAMILIA. No habría unidad en la Trinidad si las Personas Divinas no estuvieran íntimamente relacionadas unas con otras. Sin embargo, con la misma energía afirmamos la diversidad de las tres Personas Divinas. El Padre no es el Hijo, el Hijo no es el Espíritu y el Espíritu no es el Padre. La diversidad de Personas queda evidenciada. Pero se mantiene la unidad. Porque es una diversidad no excluyente, es una diversidad FAMILIAR. Como en cualquier FAMILIA humana, pero, a diferencia de cualquier FAMILIA humana perfecta en la unidad. La Santísima Trinidad es modelo acabado de la forma concreta de vivir la diversidad en la gran FAMILIA humana, en la Iglesia y en cada una de nuestras FAMILIAS particulares.

¿Cómo entiendo la diversidad en el seno de la Santísima Trinidad? ¿Qué me impacta de la expresión “Dios FAMILIA”? ¿Cómo la entiendo a la luz del Misterio Trinitario? ¿Qué deberé madurar en mi vida para crecer en diversidad en los diversos niveles de vida FAMILIAR: Iglesia, ambiente, grupos, FAMILIA propia, etc.?

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina.

Descargalo aquí: Domingo de la Santísima Trinidad Ciclo C 2019

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