Los #TresPuntitos de monseñor Gabriel Mestre para este Domingo 13 Durante el Año

Domingo 13º Durante el Año Ciclo C. 30 de junio de 2019

Primera lectura: 1Rey 19.16b.19-21

Salmo: Sal 15,1-2a.5.7-11

Segunda lectura: Gál 5,1.13-18

Evangelio: Lc 9,51-62

En el texto evangélico de hoy comienza el viaje de Jesús a Jerusalén que Lucas en su evangelio programa de forma muy importante y solemne. Luego de esto presenta dos partes más. Por un lado, el episodio con Santiago y Juan en un pueblo samaritano. Por otra parte, las exigencias del seguimiento a la luz del encuentro con tres personas en el camino. Teniendo presente este Evangelio y el resto de los textos bíblicos dominicales propongo tres puntos para nuestra oración sintetizadosen tres palabras: VIOLENCIA, SEGUIMIENTO, DECIDIDAMENTE.

  1.  VIOLENCIA que engendra VIOLENCIA
  2.  Mi SEGUIMIENTO de Cristo
  3.  La libertad de encaminarse DECIDIDAMENTE

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  1.  VIOLENCIA que engendra VIOLENCIA

La actitud de Santiago y Juan responde a la tentación tan humana de responder mal por mal, VIOLENCIA por VIOLENCIA. Los samaritanos no reciben a Jesús, no cumplen con el sagrado deber de la hospitalidad y, de alguna manera, ejercen VIOLENCIA. Los apóstoles que acompañan a Jesús se sienten con el derecho de hacerlos consumir por el fuego y se lo dicen al Señor. Jesús los reprende dejando en claro que este no es el camino. El mal nunca se corrige con el mal, la VIOLENCIA nunca se combate con más VIOLENCIA. Lo dice con otras palabras la segunda lectura de manera muy elocuente: “si ustedes se están mordiendo y devorando mutuamente, tengan cuidado porque terminarán destruyéndose los unos a los otros”. Santiago y Juan, como todo ser humano, participan del movimiento pasional irascible. Esta fuerza nos hace reaccionar con firmeza ante lo que está mal, ante la injusticia. Y eso es bueno. Pero puede también descontrolarse, descarriarse, exagerarse o como se dice popularmente. En este caso lejos de sanar el mal se termina dañando más aún. Esta parte del texto nos invita a reflexionar sobre la regulación de nuestro movimiento pasional irascibleque no es más que preguntarnos cómo andamos en nuestras reacciones en la vida, sobre todo cuando estamos sometidos a presión o en medio de las dificultades y tensiones cotidianas.

¿Siento el deseo desordenado de Santiago y Juan de responder con VIOLENCIA a algunas personas? ¿Por qué? ¿En qué circunstancias? Si alguna vez he devuelto mal por mal: ¿me ha dado resultado?, ¿me ha dejado contento maltratar a alguien, enfurecerme de forma desproporcionada? ¿Cómo está mi “movimiento pasional irascible”? ¿Lo busco regular con la presencia espiritual de la gracia del Señor en mi vida? ¿O se me “descontrola” de forma habitual? ¿Hay actitudes de VIOLENCIA en mi corazón…? ¿Manifiestas… reprimidas por momentos y exaltadas en otros…? ¿Caigo en la tentación de la VIOLENCIA psicológica, verbal o incluso física en algunos momentos? ¿Soy VIOLENTO de forma sutil, “psicopateando” a los demás, cerrándome al diálogo de forma permanente, burlándome de forma irónica de las debilidades de mis hermanos…?

  1.  Mi SEGUIMIENTO de Cristo

Las tres personas que se encuentran con Jesús en este episodio son paradigma también de nuestro SEGUIMIENTO de Cristo. Dos quieren seguirlo y una es invitada por el mismo Jesús al SEGUIMIENTO. Sintetizando las tres respuestas podemos percibir: estar dispuesto a todo, rechazar todo lo que nos ate y urgencia en la respuesta. Una propuesta exigente de SEGUIMIENTO que nos tiene que hacer orar y reflexionar.

¿Busco ser un SEGUIDOR de Jesús? ¿Acepto que SEGUIR al Maestro implica muchas veces estar en la “intemperie”, es decir no tener dónde reclinar la cabeza? ¿Qué “cosas” o situaciones siento que hoy me atan para el SEGUIMIENTO del Señor? ¿Qué no me deja avanzar: el miedo, los recuerdos del pasado, mis traumas…? ¿Experimento la urgencia del anuncio del Señor? ¿Soy perezoso en este sentido? ¿Pospongo mi servicio cotidiano de misionero de Jesús? ¿Pongo excusas para no comprometerme en esta tarea? ¿”Dejo para mañana lo que puedo hacer hoy”?

  1.  La libertad de encaminarse DECIDIDAMENTE

La expresión “se encaminó DECIDIDAMENTE” traduce lo que literalmente dice el griego del NT en este texto: “fijó el rostro para ir”. Muy bien traducida, señala la fuerza de tomar una DECISIÓN firme, inamovible, segura y totalmente convencida que tiene que ver con la voluntad del Padre que lo conduce a Jerusalén para la Pasión y Resurrección. Se impone, a la luz de nuestra vida, y a la luz de los puntos anteriores revisar hacia dónde nos estamos encaminando DECIDIDAMENTE. En palabras de Pablo en la segunda lectura mirar qué estamos haciendo con el hermoso don de la libertad. La libertad como don de Dios es para amar y servir, para el bien y la verdad. Debemos mirar nuestra vida y desde donde estamos parados elegir orientarnos con rostro firme y DECIDIDO hacia “nuestra Jerusalén”. Es decir hacia dónde Dios quiere llevarnos hoy. Descubrir su proyecto puntual y concreto, buscar estar dónde Dios quiere que estemos. Según los designios del Señor tener clara la meta de mi vida y encaminarse DECIDIDAMENTE.

¿Hacia dónde va mi vida hoy? ¿Hacia dónde voy transitando de forma DECIDIDA? ¿Quién me marca el destino y el rumbo?, ¿yo solo, las circunstancias, Dios, las coyunturas de la vida…? ¿Descubro el llamado a la libertad que Jesús me hace? ¿Me experimento libre? ¿Libre para qué…? ¿Hago buen uso de mi libertad en el camino de la vida? ¿Ejercito mi libertad en función de la meta, de la vocación, del llamado de Dios a “mi Jerusalén”? ¿Elijo caminar DECIDIDAMENTE según la santa voluntad de Dios?

+Mons. Gabriel Mestre

Obispo de Mar del Plata

Argentina.