Los #TresPuntitos de monseñor Mestre para este Domingo 14º Durante el Año

Domingo 14º Durante el Año Ciclo C. 7 de julio de 2019

Primera lectura: Is 66,10-14
Salmo: Sal 65,1-3a.4-7a.16.20
Segunda lectura: Gál 6,14-18
Evangelio: Lc 10,1-12.17-20 (o bien, más breve: Lc 10,1-9)

         Lucas tiene la peculiaridad, a diferencia de Mt y Mc, de tener dos envíos misioneros. En 9,1-6 a los 12 apóstoles; y, en el texto de hoy los 72 (o 70) discípulos. Nos quedamos con la versión más breve del texto. Es interesante detectar cómo Jesús en pocas líneas nos señala muchos verbos que nos invitan a comprometernos en serio: rueguen, vayan, no lleven, no se detengan, digan, permanezcan, coman, sanen… Mucho para orar y pensar. Tomamos algunos elementos para nuestra reflexión concentrados en tres puntos: ENVÍO, LOBOS, PAZ.

1.     Misión: ENVÍO y austeridad
2.     Ovejas en medio de LOBOS
3.     Mensajeros de la PAZ

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1.     Misión: ENVÍO y austeridad
Muchas veces en la Iglesia tenemos la tentación de creer que la fuerza de la misión está en los medios humanos para la evangelización: material gráfico, grandes eventos, spot publicitarios, programas radiales y de televisión, presencia total en las redes sociales… Todo esto es necesario y es importante. No debemos escatimar ningún esfuerzo para anunciar el Mensaje de salvación por todos y con todos los medios posibles. Sin embargo este texto bíblico nos recuerda que la fuerza de la misión no está en los medios en sí sino en Jesús que nos ENVÍA. La Palabra nos dice “no lleven…”, la misión debe ser austera. Y esta austeridad no implica ser amarretes con los medios sino que está al servicio de que resplandezca lo central: el Señor que nos ENVÍAJesús que dice ¡Vayan! Ahí debe estar el acento. Si Cristo está al centro la misión está asegurada. Con Cristo al centro usemos todos los medios posibles para que el Evangelio llegue a todos. Pero no hagamos al revés. No se puede invertir el orden en este aspecto. La fuerza de la misión viene del Señor que nos convoca, nos ENVÍA y en su Palabra que anunciamos.

¿Qué lugar ocupa Cristo en mi identidad de misionero de su Palabra? ¿Es el Señor la raíz de mi ser evangelizador? ¿Qué implica para mí hoy escuchar: “¡Vayan! Yo los ENVÍO…”? ¿Pongo los medios de la evangelización al servicio del fin o tiendo a quedarme demasiado preocupado por lo primero? ¿Busco que mi tarea misionera sea “austera” para que brille con claridad Cristo y su Palabra?

2.     Ovejas en medio de LOBOS
La tarea misionera bien hecha no es sencilla: los LOBOS siempre están presente. Los LOBOS aparecen cuando la misión se organiza de forma sistemática (evangelización programática), en un tiempo y lugar determinado; los LOBOS también están presentes cuando la misión se busca vivir de forma permanente en el propio ambiente cotidiano de vida (evangelización paradigmática). Jesús lo dice con una imagen bien gráfica: “los envío como ovejas en medio de LOBOS”. La misión se vuelve compleja por diversos motivos. San Pablo, no habla de LOBOS, hace referencia a la tribulación, obstáculos, dificultades, persecución… Todo esto se da o porque hay rechazo total o parcial del Evangelio, o porque hay apatía o indiferencia al anuncio de la salvación. El misionero de Jesús debe ser realista y saber que hoy y siempre la misión tiene sus dificultades. La seguridad la tenemos que tener, una vez más, en Jesús que nos llama y nos envía, sabiendo que estamos en medio de LOBOS.

¿Acepto que la misión del anuncio del Reino inexorablemente tiene momentos de dificultad? ¿Qué dificultades he encontrado en mi tarea misionera? ¿Qué implica para mí hoy saber que soy enviado por Jesús como “oveja en medio de LOBOS”? ¿Qué implican para mí hoy las palabras: tribulación, obstáculos en la misión, persecución, dificultades en la evangelización…? Con respecto al mensaje de Cristo: ¿qué es lo que más encuentro en mi ambiente?, ¿rechazo, apatía, burla, indiferencia…? ¿Qué y/o quiénes podrían ser hoy los LOBOS en mi tarea evangelizadora?

3.     Mensajeros e instrumentos de la PAZ
El misionero tiene como elemento esencial de su misión llevar la PAZ del Señor. Hacer que descienda y repose en cada persona, familia y grupo. Pablo nos recuerda en la segunda lectura que los que viven el Evangelio tendrán PAZ y misericordia. Ante tanta falta de PAZ que percibimos en nuestro entorno… ante tantas personas que buscan la PAZ en lugares equivocados debemos redescubrir nuestra vocación cristiana de ser mensajeros de la PAZ. La palabra PAZ, shalom en hebreo, no es una expresión hueca. Concentra para la fe judeo-cristiana el don que viene de Dios y que otorga serenidad, confianza, fortaleza, alegría, esperanza y consuelo como nos recuerda la primera lectura de hoy. ¡Somos mensajeros e instrumentos de la PAZ de Dios!

¿Qué implica para mí hoy la palabra PAZ? ¿Vivo en PAZ… estoy en PAZ…? ¿Dónde busco y dónde encuentro la PAZ verdadera? ¿Comparto la PAZ de Dios con mis hermanos? ¿Soy mensajero de la PAZ? ¿Soy instrumento de la PAZ de Dios, sobre todo en situaciones de enfrentamientos y división? ¿Busco que la PAZ de Dios descienda y repose sobre cada persona y familia que entra en contacto conmigo?

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina.-

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