LOS #TRESPUNTITOS DE MONSEÑOR GABRIEL MESTRE PARA ESTE DOMINGO 19º DURANTE EL AÑO (C)

Domingo 19º Durante el Año Ciclo C. 11 de agosto de 2019

Primera lectura: Sab 18,5-9 | Salmo: Sal 32,1.12.18-20.22 |Segunda lectura: Heb 11,1-2.8-19 (o bien más breve Heb 11,1-2.8-12) | Evangelio: Lc 12,32-48 (o bien Lc 12,35-40)

La Liturgia de este Domingo nos ofrece como texto evangélico un largo relato de Lucas en el que aparecen distintas reflexiones de Jesús. Un posible intento de clasificación del texto sería el siguiente:

  1. 12,32: Introducción.
  2. 12,33-34: El verdadero tesoro.
  3. 12,35-38: Introducción y parábola del señor que llega de la fiesta de bodas.
  4. 12,39-40: Parábola del dueño de la casa y el ladrón.
  5. 12,41-46: Pregunta de Pedro y parábola sobre el administrador fiel y previsor.
  6. 12,47-48: Reflexión y conclusión.

Algunos temas ya aparecieron en el texto del fin de semana pasado: el acumular, las riquezas, la avaricia… Hoy nos detendremos en los aspectos novedosos de este relato.

A la luz de los textos de la Escritura de este Domingo propongo tres puntitos para orar con la Palabra. Partimos con la palabra feliz, dado que a lo largo del relato evangélico, Jesús hoy la repite tres veces, en plural y en singular, para que realmente resuene en nuestro corazón. Sintetizo todo en tres términos: PREPARADO, ADMINISTRADOR, TESORO.

  1. ¡Feliz el que está PREPARADO esperando al Señor!
  2. ¡Feliz el ADMINISTRADOR fiel y previsor!
  3. ¡Feliz el que tiene a Dios como su TESORO!

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  1. ¡Feliz el que está PREPARADO esperando al Señor!

Las dos primeras parábolas nos ponen en contacto con lo que habitualmente vivimos como espiritualidad del advientoantes de la Navidad. Estar PREPARADOS y en actitud de vigilante espera a Dios que constantemente viene a nuestra vida. Viene de forma directa a través de la oración personal y comunitaria; viene a través de la realidad de cada día y sobre todo en cada hermano, especialmente si es pobre y necesitado. Se impone preguntarnos si realmente nuestros corazones están PREPARADOS para recibir al Señor, para discernir su presencia a la luz de los signos de los tiempos.

¿Descubro que el Señor viene constantemente a mi vida? ¿Lo descubro en la vida de fe, en la oración, en las celebraciones litúrgicas…? ¿Tengo presente que el Señor se manifiesta en la realidad cotidiana de mi vida? ¿Entiendo que Dios me habla a través de las necesidades de mis hermanos, especialmente los más pobres, débiles y sufrientes? ¿Busco PREPARAR mi corazón para recibir al Señor? ¿Cómo me PREPARO…? ¿Me siento realmente feliz de tener una vida acorde al mandato del Señor buscando siempre estar PREPARADO?

  1. ¡Feliz el ADMINISTRADOR fiel y previsor!

La tercera parábola, manteniendo la tensión de la preparación y la espera, insiste en un aspecto más: ser ADMINISTRADOR fiel y previsor. Es decir se nos invita a ADMINISTRAR nuestra vida y los dones que el Señor nos ha dado en la vida según los criterios del Evangelio. Ser ADMINISTRADOR fiel y previsor implica para cada uno de nosotros, según nuestra vocación específica y en función de nuestras responsabilidades en esta etapa de la vida, estar donde hay que estar y hacer lo que hay que hacer. Algo obvio pero que no siempre es fácil de entender. Muchas veces, algunasfantasías pueden sacarnos de nuestra propia realidad y hacernos perder de vista nuestra vocación de ser simples servidores y ADMINISTRADORES. Este es nuestro llamado y ahí debemos ser realmente felices. Gastar nuestra vida en la entrega y el servicio a los hermanos en la vocación que el Señor nos ha regalado.

¿Cómo estoy ADMINISTRANDO mi vida? ¿Tengo prioridades, un plan, estrategias ante las dificultades…? ¿Quiénes entran o intervienen en la ADMINISTRACIÓN de mis energías personales…? ¿Las opciones más profundas o las coyunturas particulares…? ¿Me dejo llevar por “lo que venga” o ADMINISTRO y planifico según Dios para ser verdadero y fiel ADMINISTRADOR de sus bienes?

  1. ¡Feliz el que tiene a Dios como su TESORO!

La primera parte del texto evangélico tiene una frase muy bella que, de alguna manera, da sentido a toda la vida cristiana: “allí donde tengan su TESORO, tendrán también su corazón”. Es la gran invitación a que podamos ser felices teniendo a Dios como nuestro único principal TESORO de vida y por Él realmente nos juguemos la vida. Para ser en verdad felices el Señor tiene que ser nuestro TESORO. Dan cuenta de esto los testigos de la fe que aparecen en la segunda lectura, en la Carta a los Hebreos.

¿Es el Señor el TESORO más preciado de mi vida? ¿Dónde está mi corazón…? ¿Mi corazón late al ritmo de la Palabra del Señor y de la vivencia de las obras de misericordia? ¿Quién o qué ocupa el lugar más grande de mi corazón…? ¿Qué puedo hacer para que crezca el Señor como el gran TESORO de mi vida?

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina

 

Descargalo aquí: Domingo 19º Durante el Año Ciclo C 2019

Escuchalo aquí: Ibarlucea-TresPuntitos-2019 (C) TDA19

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