LOS #TRESPUNTITOS DE MONSEÑOR GABRIEL MESTRE PARA ESTE DOMINGO 20º DURANTE EL AÑO (C)

Domingo 20º Durante el Año Ciclo C. 18 de agosto de 2019

Primera lectura: Jer 38,3-6.8-10 | Salmo: Sal 39,24.18 | Segunda lectura: Heb 12,1-4 |Evangelio: Lc 12,49-53

Este Domingo el texto evangélico es realmente incómodo. Jesús dice que no vino a traer la paz sino la división (en el texto paralelo de Mt dirá espada). Se habla del fuego que arde, no tanto de la llama que ilumina. Jesús está angustiado hasta que no reciba un bautismo: ¿qué es todo esto? Y, para completarla, al final del relato se nos habla del enfrentamiento en el interior de una misma familia… Todo muy difícil de entender, interpretar y aplicar a la vida… La vida del cristiano no parece fácil. Se necesita fortaleza para ser coherente con la vocación recibida. Jesús y, Jeremías, en la primera lectura dan cuenta de esta realidad.

A la luz de la Palabra de este Domingo propongo tres puntos para meditar y reflexionar compartiendo tres palabras: FALSA, FUEGO, COLATERAL.

  1. ¡Jesús no trae la FALSA paz!
  2. ¡Jesús: trae FUEGO que arde!
  3. La división y el enfrentamiento: efecto COLATERAL

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  1. ¡Jesús no trae la FALSA paz!

¿Cómo es que Jesús no ha venido a traer la paz sino la división? (Lc 12,51). Acaso… ¿no dijo el Maestro “felices los que trabajan por la paz” (Mt 5,9)?; ¿no invita a los evangelizadores a anunciar la paz (cf. Mt 10,13; Lc 10,5-6)?; ¿no viene el Salvador a “guiar nuestros pasos por el camino de la paz” (Lc 1,79)?; ¿no anuncia el coro celestial “en la tierra paz a los hombres” (Lc 2,14)?; ¿no despide Jesús a algunas mujeres con el “tu fe te ha salvado, vete en paz” (Lc 7,50; 8,48; Mc 5,34)?; ¿no invita el Señor a tener paz unos con otros (cf. Mc 9,50)?; ¿no anhela el Mesías enviado que Jerusalén acepte el mensaje de paz que ha quedado oculto a sus ojos (cf. Lc 19,42)?; ¿no deja y entrega Jesús su paz? (cf. Jn 14,27); ¿no invita a tener paz en Él (cf. Jn 16,33)?; ¿no anuncia la paz en sus apariciones luego de la resurrección (cf. Lc 24,36; Jn 20,19.21.26)?; ¿no nos dice San Pablo: ¡Cristo es nuestra paz! (Ef 2,14)?

Con la frase de Lc 12,51 Jesús diferencia, y tal vez, ironiza con el concepto o la idea de paz. Él no trae cualquier paz. Se podría decir en clave de teología joánica que su paz no es como la que da el mundo (cf. Jn 14,27). La paz que Jesús trae es el don mesiánico por excelencia (cf. Is 9,6) pero no una paz de cualquier tipo ni a cualquier precio. Al negar la paz en este texto se quiere distanciar de una FALSA paz que es tema constante en los FALSOS profetas (cf. Jr 6,14; 8,11). La FALSA paz es la de la mentira, la superficialidad, el acomodo, la injusticia ocultada… Es en definitiva la “paz de los sepulcros”, la paz donde no hay vida. Esa no es la auténtica paz. No es la paz que trae el Señor. A esta FALSA paz se la ha llamado irenismo, en griego eirene significa paz. El irenismo es una deformación severa de la paz auténtica. Es un “dejar todo como está”, es un no jugarse por la verdad y la vida en pos de que no haya conflicto o dificultad.

¿Busco la paz auténtica o la FALSA paz? ¿Quién trae la paz auténtica? ¿Cuáles serían las “notas” de la verdadera paz? ¿Soy “acomodaticio” y, por miedo, o por “irenismo” no busco la verdad y el compromiso? ¿Quiénes podrían ser hoy los FALSOS profetas de la paz?

  1. ¡Jesús: trae FUEGO que arde!

La imagen del FUEGO que arde no prioriza la dinámica del Dios que ilumina como aparece en otros textos bíblicos. Aquí, el FUEGO que arde, es la metáfora del Dios que ama apasionadamente, que se compromete con energía en la instauración de su Reino, el Dios intenso que con entrañas de misericordia cuida a su pueblo. Así pedimos: ¡qué arda tu FUEGO Señor!; ¡qué nos purifique como el metal precioso!; ¡qué nos contagie de tu amor misericordioso por el mundo!; ¡qué nos comprometa cada día más a ser fieles servidores de tu Palabra, de tu verdad!

¿Qué implica para mí hoy que el Señor traiga “FUEGO que arde”? ¿Qué aspectos de mi vida cristiana deberán ser renovados por el FUEGO del Señor? ¿Tengo entusiasmo en mi vida de fe? ¿Vivo la tarea misionera con apasionamiento evangélico? En mi ser discípulo misionero del Señor: ¿busco que el amor de Dios sea transmitido con intensidad, alegría y compromiso?

  1. La división y el enfrentamiento: efecto COLATERAL

Jesús no invita a la división en sí misma y porque se le antoja. La división es una consecuencia. En categorías humanas podríamos decir que el enfrentamiento y la división es un efecto COLATERAL que acompaña la llegada y el anuncio comprometido del Reino. La división nunca es buscada en sí misma y, si se da, nunca la provoca el verdadero discípulo dado que este anuncia y denuncia siempre pacíficamente, con paz auténtica en sus palabras incluso al momento de marcar lo que está mal. En muchos casos la persona y el mensaje de Jesús implican realmente una división y una falta de paz en aquellos espacios que se resisten a su presencia generando el efecto COLATERAL de la falta de unidad. Aquí no habrá paz a corto plazo. Se darán luchas y enfrentamientos incluso hasta en los espacios más íntimos de unidad y de comunión como es la misma familia.

Por otra parte, hay que tener presente, que este relato es un texto de cumplimiento. Ante las dificultades que experimentaron los primeros anunciadores del Reino, sea en la época de Jesús o de la primitiva comunidad cristiana, los textos intentan dar una explicación en clave de cumplimiento de una profecía del AT que está en el Libro de Miqueas (Miq 7,6). Este texto del AT ilumina la realidad de la falta de paz y del enfrentamiento que se puede vivir a causa de Cristo en el seno de las mismas familias.

¿Busco siempre la unidad? Para buscar la unidad: ¿disfrazo la verdad o licúo el mensaje del Señor? ¿Siempre está mal confrontar con los demás? ¿Podría existir una confrontación positiva si se hace pacíficamente, con buena intención y buscando el bien y la verdad? ¿Me animo a vivir esto? ¿Cómo soy en mis ambientes? ¿Comprometido… tibio… light… blandengue…? ¿Acepto que la vivencia profunda de la coherencia cristiana puede traer enfrentamientos en los ámbitos más sagrados como son la familia, amigos y los mismos grupos de la Iglesia? ¿Acepto la realidad del efecto COLATERAL de la división en función de los principios del Evangelio?

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina

 

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Escuchalo aquí: Ibarlucea-TresPuntitos-2019 (C) TDA20

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