DOLOR EN LA IGLESIA POR LA MUERTE DEL PADRE GONZÁLEZ

Exequias presidida por Mons. Mestre. Fortaleza de la Fe.

Con gran consternación, la comunidad despidió los restos del Padre Martín González que falleció trágicamente el pasado domingo.

La Misa exequial fue presidida por el padre obispo Gabriel Mestre en la Parroquia San Pío X, luego sus restos fueron trasladados al cementerio. Toda la Diócesis se unió en la oración por su eterno descanso, el consuelo de sus familiares y de las comunidades que Martín acompañó pastoralmente.

Martín González nació el 17 de abril de 1971 en Mar del Plata, y fue ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 2008. El sacerdote marplatense fue vicario de la parroquia San José, de la ciudad de Balcarce, luego en Santa Clara de Asís (Santa Clara del Mar), y también estuvo en la Medalla Milagrosa y Santa Rita de esta ciudad. Últimamente, en razón de su enfermedad, desempeñaba tareas en Mar del Plata.

En la homilía el obispo Mestre dijo que en esta trágica muerte se entrecruzan tres realidades: primero la fragilidad de lo humano, segundo el misterio de la vida y, tercero, la fortaleza de la fe. Las tres van de la mano, las tres son puntos de partida, las tres nos sirven para decir algo de Martín y de este contexto doloroso.

En esta celebración me quedo con la tercera: la fortaleza de la fe, para sus familiares más cercanos, para las comunidades que apacentó de forma más directa, para los sacerdotes y toda la Diócesis de Mar del Plata. Solamente desde la fortaleza de la fe se puede entender e integrar la fragilidad de lo humano y el misterio de la vida. Sólo desde la fortaleza de la fe podemos orar por el eterno descanso de Martín. Sólo desde la fortaleza de la fe podemos poner su vida en manos de la gran misericordia del Padre Eterno.

Providencialmente sus exequias se producen en la celebración de Santa Teresita, de quien Martín era muy devoto. Le pedimos a ella, como intercesora, que acompañe al Padre Martín al encuentro definitivo con Dios.

El Padre Martín será recordado por su vocación sacerdotal marcada por la cercanía y el afecto por los jóvenes. Asimismo dio un gran apoyo a las comunidades donde se desempeñó, generando un renovado impulso a la catequesis. Su amor a Cristo y a la Iglesia lo hacen merecedor de un grato recuerdo de todos los que tuvieron oportunidad de recibir su magisterio sacerdotal.

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