LOS #TRESPUNTITOS DE MONSEÑOR GABRIEL MESTRE PARA ESTE DOMINGO 27º DURANTE EL AÑO (C)

Domingo 27º Durante el Año Ciclo C.
6 de octubre de 2019

 

Primera lectura: Hab 1,2-3; 2,2-4Salmo: Sal 94,1-2.6-9 | Segunda lectura: 2Tim 1,6-8.13-14 | Evangelio: Lc 17,3b-10

A la luz de la Palabra de este Domingo propongo tres puntos para meditar. A partir de tres palabras que nos ayudan a reflexionar: ARREPENTIMIENTO, PERDONAR, FE.

  1. El ejercicio del ARREPENTIMIENTO
  2. Aprendiendo a PERDONAR
  3. “¡Auméntanos la FE!”

 

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  1. El ejercicio del ARREPENTIMIENTO

Tenemos que ponernos en el lugar del que se equivoca y preguntarnos si tenemos o no capacidad de ARREPENTIRNOS. Hacerse cargo de los pecados y/o errores, más o menos graves, que cometemos en nuestra vida. Se trata de tomar contacto con la culpa positiva, es decir sentir dolor por los pecados que cometemos. Esto es bueno, saludable y nos hace crecer y cambiar para bien. Es totalmente distinto de la carga culpógena negativa que cierra nuestro corazón, nos frustra, nos deprime y nos atormenta. Eso no es de Dios… ARREPENTIRSE significa ver, darse cuenta de la falta y con la ayuda del poder de Dios poner los medios necesarios a nuestro alcance para corregir lo que está mal. Algunas veces será más fácil, otras más difícil. Cuando hay situaciones de vicios arraigados la lucha es más fuerte. En estos casos lo más importante es estar siempre en camino más allá de las caídas: me caigo y me levanto una y mil veces con la gracia de Dios. El ARREPENTIMIENTO es una hermosa capacidad del ser humano que es llamado a vivir en la verdad y la sinceridad.

¿Me ARREPIENTO de lo que hago mal? ¿Experimento dolor por mis pecados? ¿Vivo saludablemente la culpa por mis faltas buscando positivamente cambiar? ¿Tengo carga de culpa negativa en mi vida que me hace estar siempre mal…? ¿Busco poner los medios necesarios para corregir lo que no está bien? ¿Valoro el ARREPENTIMIENTO como algo positivo? ¿Invito al hermano que se equivoca a que realice un sincero ARREPENTIMIENTO?

 

  1. Aprendiendo a PERDONAR

La Palabra de Dios una y mil veces nos dice que hay que PERDONAR siempre. Y PERDONAR es difícil. No es nada fácil. Incluso, muchas veces, se nos complica PERDONAR a las personas que amamos. Las familias, los grupos, los ambientes están colmados de situaciones de falta de reconciliación que reclaman la capacidad de PERDONAR. A veces son situaciones más leves, otras son graves. En algunos casos son temas puntuales, otros son más genéricos. A veces son totalmente agudos, otros son más bien crónicos… Pero en todos los casos se reclama con claridad de parte de Dios la actitud de PERDONAR siempre. Y no siempre lo tenemos claro. Muchas veces caemos en la tentación de argumentar y auto-convencernos que en algunos casos o circunstancias podemos vernos excluidos de PERDONAR a tal o cual. Sin embargo el PERDÓN siempre es imperativo. Puede ser que no podemos reestablecer el vínculo con una persona porque nos ha dañado de forma muy grave o, incluso, porque no se arrepiente y sigue haciendo el mal. Esto puede pasar. Pero siempre debe estar presente el PERDÓN.

¿Qué implica para mí PERDONAR hasta “siete veces al día”? ¿Tengo un corazón siempre dispuesto al PERDÓN? ¿He tenido a lo largo de mi vida situaciones graves o complejas para PERDONAR a alguien? ¿Tiendo a excusarme o argumentar que en algún caso no tengo que PERDONAR? ¿Cómo queda mi alma luego de conceder el PERDÓN…?; ¿cómo queda cuando no concedo el PERDÓN o no doy la posibilidad…?

 

  1. “¡Auméntanos la FE!”

Arrepentirse con sinceridad (punto 1) y perdonar siempre al hermano (punto 2), es imposible sin la ayuda de Dios. Es por eso que debemos asociarnos al grito de los apóstoles: “¡Auméntanos la FE!”. No una FE abstracta y etérea… Una FE que se hace carne en las opciones y vivencias de cada día, sobre todo hoy en el arrepentimiento y el perdón. Solo por Cristo, con Él y en Él somos capaces de estar siempre en el camino del arrepentimiento y del perdón. Cuando hay un conflicto entre personas, muchas veces surge la tentación de confiar más rápidamente en determinadas técnicas pedagógicas, sociológicas, psicológicas, lúdicas… que pueden estar muy bien y ayudar. Pero antes que todo esto, para un creyente, para un discípulo de Jesús la clave para perdonar tiene que ver con la FE. La FE en Dios que sana los corazones. La FE en Dios que cura nuestras heridas. La FE en Jesús que hace nuevas todas las cosas, incluso los rencores, odios y resentimientos más profundos que pueda haber a causa de la falta de arrepentimiento y perdón.

¿Percibo que perdonar en serio y de corazón solo es posible con una profunda actitud de FE? ¿Soy capaz de pedir el auxilio divino para perdonar? ¿Imploro, grito, pido, ruego a Dios que aumente mi FE? ¿Cómo es mi FE…?; ¿genérica, abstracta, teórica…?; ¿concreta, puntual, viva, conectada con la vida y los desafíos cotidianos…? Ante los conflictos vinculares que vienen por la falta de arrepentimiento y perdón: ¿busco hacer oración con el Señor para fortalecer mi FE y así poder responder evangélicamente?

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina

Descargalo aquí: Domingo 27º Durante el Año Ciclo C 2019
Escuchalo aquí: Ibarlucea-TresPuntitos-2019 (C) TDA27

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