LOS #TRESPUNTITOS DE MONSEÑOR GABRIEL MESTRE PARA ESTE DOMINGO 1º DE ADVIENTO (A)

Domingo 1º de Adviento Ciclo A.
1º de diciembre de 2019

Primera lectura: Is 2,1-5 | Salmo: Sal 121,1-2.4-9 | Segunda lectura: Rom 13,11-14a | Evangelio: Mt 24,37-44

El Adviento es el tiempo litúrgico que prepara nuestro corazón para la venida del Señor. Desde este Domingo hasta el 16 de diciembre contemplaremos de manera particular la venida del Señor que se dará al final de los tiempos. Desde el 17 de diciembre hasta el 24 por la noche nos concentraremos en la meditación de la venida histórica del Señor que ya se dio en el misterio de su nacimiento en Belén.

Entre estas dos venidas se da una tercera venida, la mística, la espiritual: el Señor que viene a nosotros por la fe, en la oración, en la lectura de su Palabra, en los Sacramentos, en cada acontecimiento y en cada hermano que se acerca, especialmente si está enfermo, débil o empobrecido.

A la luz de los textos de este Domingo y en el marco de la riquísima espiritualidad del Adviento propongo estos tres puntos para meditar y reflexionar sintetizados en tres palabras: HISTORIA, TIEMPO, VERBOS.

  1. En Dios está el sentido final y último de la vida y de la HISTORIA
  2. “Ustedes saben en qué TIEMPO [kairón] vivimos…”
  3. Algunos VERBOS de atención y movimiento

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  1. En Dios está el sentido final y último de la vida y de la HISTORIA

Es llamativo cómo en la Liturgia de la Iglesia Católica comenzamos el año mirando el final… Un nuevo año litúrgico se inicia con un evangelio apocalíptico similar al que compartíamos dos semanas atrás. Se pone el acento en lo que ocurrirá al final de los tiempos, de la HISTORIA. Toda la vida apunta hacia allí desde el comienzo. Esta HISTORIA se transita desde la esperanza en la consumación final del Reino. Allí está el sentido final y último de la vida y de la HISTORIA. Así el final actúa como una suerte de fuerza atractiva hasta donde todo confluye. Ese es el horizonte de la vida del creyente, del que tiene fe. La vida no se resuelve solo en la dinámica de esta HISTORIA sino que hay un proyecto trascendente que mira al Hijo del Hombre que vendrá con poder para llevar a plenitud la creación entera. Lo que Isaías anuncia en la primera lectura “la montaña de la casa del Señor será afianzada” se hace patente en la presencia de Jesucristo Señor de la HISTORIA que llegará al final de los tiempos. Desde la esperanza en la consumación final Jesús es el primero y principal protagonista de la HISTORIA de mi vida. El Señor y solo Él está al centro de la vida y de la HISTORIA. Recordemos siempre la oración “Jesucristo Señor de la HISTORIA te necesitamos…”.

¿Cómo me proyecto hacia el futuro en mi HISTORIA particular? ¿Cuál es el horizonte de mi vida? ¿Me quedo anclado solo en las “coyunturas” inmediatas o está presente la “tensión” hacia Dios y la consumación del Reino? ¿Dejo que Dios sea “protagonista” en mi vida y de mi HISTORIA? ¿Me dejo “atraer” en esperanza por la presencia soberana del Hijo del Hombre que viene lleno de poder?

 

  1. “Ustedes saben en qué TIEMPO [kairón] vivimos…”

La segunda lectura comienza con esta frase de Pablo. La palabra “TIEMPO” traduce la griega kairón. En griego existen varias palabras que se pueden traducir como TIEMPO en nuestra lengua. Las dos principales son: cronos (sucesión de espacios de TIEMPO: segundos, minutos, horas, días, meses, años, siglos…) y kairós (TIEMPO especial, oportuno, propicio, favorable, privilegiado, de salvación, de Dios). Es evidente la riquísima significación que tiene para nosotros la palabra kairós especialmente en este “TIEMPO” de adviento. El Señor nos regala el TIEMPO como una gran oportunidad para nuestra vida. En este transitar histórico y en clave de vida eterna. Entender el TIEMPO como espacio de Evangelio, de vida nueva, de cambio para bien, de conversión, de vivencia de los valores del Reino es lo que se impone detrás de la palabra kairós.

¿Vivo mis “TIEMPOS” como un regalo de Dios? ¿Qué hago de mi TIEMPO…?, ¿en qué lo utilizo…? En mi existencia cotidiana: ¿vivo o sobre-vivo? ¿Soy capaz de “honrar la vida” usando según Dios mi TIEMPO? Como encaro los espacios de mi vida: ¿cómo “cronos” o como “kairós”? ¿Qué implica para mí asumir “mi TIEMPO” como TIEMPO especial, oportuno, propicio, favorable, privilegiado, de salvación, de Dios?

 

  1. Algunos VERBOS de atención y movimiento

El adviento es el tiempo de la espera y la esperanza. Espera y esperanza activas. Por eso, a lo largo de las tres lecturas se describen una serie de VERBOS que marcan esta no pasividad. Algunos de ellos son: vengan, subamos, caminemos, despierten, abandonen, revístanse, velen, estén prevenidos y preparados. Debemos estar alertas y atentos para ponerse en movimiento en lo que Dios muestre. El adviento es un tiempo de atención y movimiento. Atención a lo esencial y movimiento hacia lo que es realmente importante. Acercándose el fin de año corremos el riesgo de no estar atentos y en movimiento con lo que realmente vale la pena. Que mirando nuestra vida seamos capaces de conjugar estos VERBOS en clave de una auténtica espiritualidad que se encarna en las realidades concretas de todos los días.

Según lo que el Señor me inspira: ¿qué tengo que hacer en este momento de mi vida? ¿Qué VERBOS de atención y movimiento deberé conjugar? ¿Hacia dónde tengo que caminar? ¿Ante qué situaciones debo despertar? ¿Cómo me puedo revestir mejor de Cristo Jesús? ¿Qué implica para mí hoy estar prevenido y preparado según la Palabra del Evangelio? ¿En qué cosas deberé concentrarme más…?

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina

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