LOS #TRESPUNTITOS DE MONSEÑOR GABRIEL MESTRE DOMINGO 3º DURANTE EL AÑO CICLO A. 26 DE ENERO DE 2020

Domingo 3º Durante el Año Ciclo A.
26 de enero de 2020

Primera lectura: Is 8,23b-9,3 | Salmo: Sal 26,1.4.13-14 | Segunda lectura: 1Co 1,10-14.16-17 | Evangelio: Mt 4,12-23 (o bien, más breve: Mt 4,12-17)

El mes y el Domingo bíblico nacional que celebramos en Argentina en el mes de septiembre se ve ahora enriquecido con el “Domingo de la Palabra de Dios” que el Papa Francisco ha instituido, de ahora en más, todos los terceros domingos del Tiempo Durante el Año. Hoy lo celebramos por primera vez y es una gran oportunidad para profundizar nuestra comunión y comunicación espiritual con el Dios que es Palabra a través de la lectura y oración con la Sagrada Escritura: Palabra de Dios escrita.

Este Domingo comenzamos a leer de forma semi-continua el Evangelio de Mateo. El texto que compartimos tiene dos partes diferenciadas pero íntimamente relacionadas. En primer lugar, contemplamos a Jesús en el comienzo de la proclamación de la Buena Noticia de Dios, con la invitación a convertirse de corazón porque el tiempo se ha cumplido y el Reino está cerca. En segundo lugar, asistimos al llamado vocacional de los cuatro primeros discípulos del Señor.

Me concentro en la segunda parte del relato y, a la luz de este llamado vocacional propongo tres puntos para nuestra reflexión, resumidos en tres palabras: VOCACIÓN, REDES, INMEDIATAMENTE:

  1. VOCACIÓN: Dios llama siempre a su seguimiento
  2. REDES: el lugar de la llamada
  3. INMEDIATAMENTE: el tiempo de la respuesta

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  1. VOCACIÓN: Dios llama siempre a su seguimiento

Algunas veces la palabra VOCACIÓN se entiende parcialmente. Se piensa que solo es para los consagrados, sacerdotes, religiosas, etc. El llamado VOCACIONAL es para todos: laicos y consagrados; en la vida activa o contemplativa; varones y mujeres; más jóvenes o más adultos… Todos somos llamados por Dios a vivir un proyecto de vida según sus designios, un proyecto de vida que tiene como elemento esencial seguirlo a Él y ser pescadores de hombres. Lamentablemente en nuestro tiempo muchas personas viven sin proyecto de vida o con malos o deficientes proyectos de vida. Tener VOCACIÓN es descubrir que Jesús tiene un proyecto, un sueño y que vale la pena responder siguiéndolo en la vida laical, consagrada o sacerdotal. ¡Qué podamos confrontar nuestra vida con este relato VOCACIONAL para definir o rectificar el proyecto de plenitud que Jesús hoy tiene para cada uno de nosotros!

¿Tengo proyecto de vida VOCACIONAL? Si lo tengo: ¿me acuerdo y lo tengo presente ante cada decisión? Mi proyecto de vida: ¿incluye la Palabra absoluta de Jesús, la invitación a seguirlo y ser pescador de hombre? ¿Ayudo a los demás, especialmente a los más jóvenes, a que descubran el proyecto de vida que Jesús tiene para ellos y se animen a seguirlo? ¿Intento ser animador VOCACIONAL en la vida de los demás?

 

  1. REDES: el lugar de la llamada

En el Evangelio aparece tres veces la expresión REDES. ¡No referido a las REDES sociales sino a las REDES de pesca! Simbólicamente, en este texto, las REDES representan la experiencia de lo cotidiano. Ellos eran pescadores, por lo tanto, las REDES junto con la barca, la orilla del mar y el resto de los trabajadores simbolizan la cotidianidad de su vida. Es allí donde el Señor llama, es allí donde el Señor se manifiesta e invita a su seguimiento. Las REDES además pueden significar las mismas complicaciones y ENREDOS de la vida… El Señor habitualmente nos llama a partir de estas mismas situaciones. Muchas veces se espera una visión especial para que Jesús nos muestre su voluntad, un milagro indiscutible. Puede darse. Sin embargo, habitualmente Dios nos habla en las mismas experiencias de nuestra vida cotidiana, en las buenas, y en las malas también. Allí nos muestra su voluntad y nos estimula a dar una verdadera respuesta. El Señor nos llama en medio de las REDES de la vida.

¿Cómo busco la voluntad de Dios? ¿Dónde encuentro la voluntad de Dios? ¿Cuáles son las REDES de mi vida hoy? ¿Dónde me está hablando el Señor en este momento de mi vida para poder descubrir su proyecto y poder seguirlo? ¿Miro las dificultades de la vida como “espacios” donde el Señor me está llamando a responder? ¿Descubro en todas las circunstancias de la vida, en mis REDES, los desafíos que Jesús me presenta para que pueda cumplir su voluntad?

 

  1. INMEDIATAMENTE: el tiempo de la respuesta

Nos dice el texto que la respuesta de los discípulos se da INMEDIATAMENTE. Es el adverbio griego eutheos: que significa también “al momento”, “presurosos”, “en seguida”, “al instante”, “con prontitud”, “raudamente”, “rápidamente”, “en ese preciso momento”… INMEDIATAMENTE. Así debe ser nuestra respuesta. No podemos demorarnos cuando vemos lo que Dios nos muestra como su voluntad. Como María que “parte sin demora” a acompañar a su prima Isabel en las montañas de Judá. Dice el refrán popular: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Así debe ser nuestra respuesta al Señor: INMEDIATA. Ser “dueños” de nuestra voluntad y de nuestro presente y en ese presente decidirnos INMEDIATAMENTE por lo que el Señor nos señala. Así se cumple el imperativo del “convertirnos” a lo largo de la vida. Eso es renovar nuestra vocación cada día, en cada momento, en cada opción. Convertirnos es INMEDIATAMENTE cambiar, potenciar, modificar, mejorar todo lo que el Señor nos vaya mostrando como llamado vocacional en las circunstancias concretas y cotidianas de la vida. El INMEDIATAMENTE de cada día marca que la vocación no es algo etéreo ni solo de una vez para siempre. A lo largo de la vida debemos preguntarnos hacia dónde queremos embarcarnos con Jesús e INMEDIATAMENTE hacerlo.

¿Soy presuroso en mi respuesta a Dios? Cuando percibo de parte de Dios que tengo que hacer o decir algo: ¿lo hago INMEDIATAMENTE? ¿Soy perezoso? ¿Demoro mis respuestas? ¿Cultivo el imperio de la voluntad en mi vida para hacer rápidamente lo que Dios me pide? ¿”Dejo para mañana lo que puedo hacer hoy”? ¿Tengo buenas intenciones pero no las cumplo nunca? ¿Hablo mucho, teorizo mucho… y hago poco? ¿Qué tendré que hacer INMEDIATAMENTE, según Jesús, en este momento de mi vida? ¿Renuevo mi proyecto de vida con cierta asiduidad? ¿Estoy en un camino de constante conversión?

 

+Mons. Gabriel Mestre

Obispo de Mar del Plata

Argentina

 

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