LOS #TRESPUNTITOS DE MONSEÑOR GABRIEL MESTRE. DOMINGO 4º DE CUARESMA CICLO A. 22 DE MARZO DE 2020

Domingo 4º de Cuaresma Ciclo A. 22 de marzo de 2020

Primera lectura: 1Sam 16,1b.5b-7.10-13a | Salmo: Sal 22,1-6 | Segunda lectura: Ef 5,8-14 | Evangelio: Jn 9,1-41 (o bien más breve Jn 9,1.6-9.13-17.34-38)

Compartimos este Domingo en Jn 9 el largo relato de la curación de un ciego de nacimiento. Jesús se manifiesta aquí como “la Luz del mundo” (v. 5). Se desarrolla con detenimiento lo que el Señor ya había manifestado con claridad de Jn 8,12: “Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida»” (cfr. también Jn 12,46). En muy pocas líneas se nos describe el gran signo de Jesús que se extiende y se amplifica en un diálogo sumamente movido e interesante. En este texto, con cierta ironía, se entretejen palabras y reacciones del mismo ciego, sus familiares, los fariseos y el Señor.

Propongo tres puntos, a la luz de tres palabras que nos sirvan de eje para orar en clave cuaresmal con este Evangelio: CEGUERA, SANACIÓN, FE.

  1. ¿Cuáles son mis CEGUERAS hoy?
  2. ¿Me dejo SANAR por el Señor?
  3. Jesús conduce a la FE

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  1. ¿Cuáles son mis CEGUERAS hoy?

Si bien las CEGUERAS físicas, totales o parciales, tienen su dificultad para aquel que las lleva en su vida, son las CEGUERAS espirituales las que más dañan el corazón de las personas. Y estas CEGUERAS, en mayor o menor medida las poseemos todos. El primer ejercicio será entonces detectar nuestras CEGUERAS hoy. Las tinieblas son parte de nuestra vida sobre todo por el pecado. La oscuridad también la arrastramos desde nuestro nacimiento por pertenecer a esta humanidad herida y, muchas veces, se acrecienta en el tiempo por nuestras malas opciones y por transitar por caminos equivocados.

¿Cuáles son mis CEGUERAS hoy? ¿Qué no estaré viendo que sí debería ver? ¿Soy CIEGO ante las necesidades de los demás? ¿Estoy CIEGO ante el sufrimiento de los hermanos? ¿Padezco la CEGUERA del alejamiento del Señor, del egoísmo, del miedo y la indiferencia? ¿Soy CIEGO ante la falta de amor a Dios y de compromiso con la construcción de un mundo más justo y fraterno? ¿Cuáles han sido las situaciones de tinieblas más intensas de mi vida? ¿Le tengo miedo a la “oscuridad”?

 

  1. ¿Me dejo SANAR por el Señor?

El Señor asume la debilidad humana y rescata al hombre caído y pecador. Con gestos un poco exuberantes, saliva y barro, realiza el signo de SANACIÓN del ciego. El refrán popular dice que “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Esto es interesante en el contexto de nuestro Evangelio. El ciego de nacimiento es SANADO, se deja SANAR por Jesús. Sin embargo, los fariseos y judíos que participan de los comentarios que se suscitan a la luz de la curación, terminan siendo los verdaderos ciegos. Son los que no quieren ver a Dios, los que se resisten a que la Luz del mundo, la Luz verdadera, la Luz de la vida los pueda iluminar. Ellos son los más ciegos, los más enfermos del Evangelio de este Domingo. Y no se dejan SANAR… Están aferrados a su ceguera, a sus tinieblas… Se sienten más seguros y cómodos en la oscuridad.

¿Me dejo SANAR por el Señor? ¿Dejo que Él sea la Luz en mis caminos? ¿Me aferro a mis cegueras y no dejo entrar en mi vida a la Luz del mundo? ¿Me afirmo en las cegueras que me dan una falsa seguridad? ¿Elijo realmente, con la fuerza de Dios, ser SANADO o me resisto a ver? ¿Por qué me cuesta dejarme SANAR Por el Señor…? ¿Será porque me siento más “cómodo” en la oscuridad y las tinieblas…?

 

  1. Jesús conduce a la FE

Como a la Samaritana de Jn 4 el Domingo pasado, hoy Jesús lleva al que era ciego de nacimiento, desde una FE incipiente a una FE más profunda, madura y convencida. La curación física, la sanación corporal de la ceguera es signo de una sanación más profunda y total. Es signo de superación de las tinieblas e inicio del verdadero camino de la FE. Por eso, el Señor nos pregunta también a cada uno de nosotros hoy: “¿Crees en el Hijo del Hombre?”. Es decir, aceptar en la FE que Jesús es verdaderamente Dios lleno de poder para sanar mi vida y transformar el mundo. Que, con el que era ciego, nosotros también podamos responder: “Creo Señor”.

¿Cómo va mi camino de FE en este tiempo de cuaresma 2020? ¿Alimento mi FE con la oración y la vida sacramental? ¿Busco participar fecundamente de la Eucaristía y del Sacramento de la Reconciliación? ¿Estoy orando más asiduamente con la Biblia, ante el Santísimo, con el via crucis…? Como meditábamos el Domingo pasado, una vez más: ¿me dejo conducir por Jesús al camino de la FE?; ¿me dejo llevar por el diálogo de la salvación qué el Señor realiza en mí?

 

+Mons. Gabriel Mestre
Obispo de Mar del Plata
Argentina

 

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